jueves, 20 de diciembre de 2012

Vuelve el peluquero a domicilio


Un lujo asiático a precio muy económico: convertir el salón
de tu casa en uno de belleza
 
 
Hoy me he acordado de Vidal, mi peluquero a domicilio. Aunque eso de tener un señor que maletín en mano se presentaba en tu casa para poner orden con las tijeras a tus cabellos sonara a lujo de niño de papá, era más bien todo lo contrario. Nos lo buscó el portero de la finca, Miguel, escandalizado por lo que cobraban en las peluquerías del barrio por algo tan humano y natural como que te crezcan los pelos. Vidal era funcionario del Ayuntamiento de Madrid, sección barrenderos, pero no de los que empujaban la escoba, sino de los que organizaban a las cuadrillas. Por las tardes, para sacarse un sobresueldo, algo muy de la época de la Transición de la miseria a la postmiseria actual, pelaba por las casas. La primera vez que lo vi, he de reconocerlo, me dio miedo. Tenía los ojos como el Jonqueras, no confundir con el Llongueras, el de los champuses capilares, sino con el que ha pactado con la burguesía catalana despedirse de España sin que les cueste un euro. Yo creí que ese hombre me iba a dar un trasquilón de un momento a otro con el lado menos fijo de su ojo a la virulé para dejarme a la intemperie mi brecha en la cabeza producto de un émulo de ciclista. Pero no, Vidal, era bueno. Vaya si lo era. Marcabas un número de teléfono, de esos que tenían ruedecita y retorno de dial automático, y al día siguiente, sonaba un timbre y aparecía un señor bajito con una cartera negra en la mano. A él, lo que de verdad le gustaba, era pelarnos en serie, a todos los hermanos y papá. Eso eran unas pesetitas, creo recordar 50, no por barba, imberbe en este caso salvo nuestro santo progenitor, sino por cabellera.
 

Con el tiempo, aprendí los trucos del buen sujeto paciente que se expone a entregar la fuerza de sus cabellos. Primero, no dar conversación al técnico capilar salvo el tan consabido “como siempre, ya sabe”. Segundo, no estornudar con la navaja rasurando el cuello. Tercero, cerrar los ojos cuando la herramienta iguala con su filo el flequillo y las cejas, y por último, ahorrarse ser víctima de la colonia final -que deben comprar todos por arrobas porque siempre aparecen en envases cuneros- con la excusa de que nada más acabar te vas a duchar y quitar esos pelillos restantes en la nuca. Con esos cuatro mandamientos uno puede pasarse el resto de su vida sin tener que odiar ser pelado o perder el tiempo en la peluquería.

 

Ahora, eso de tener peluquero particular a domicilio vuelve. Como les digo, un pequeño anuncio en forma de octavilla se coló esta mañana por debajo de la puerta de casa. ¡Ser pelado en tu propia casa, sin colas ni esperas! ¡Vaya lujo asiático! Como en los mejores tiempos de la antemiseria. Sin ivas, sin tener que pagar a la SGAE por escuchar música en la radio, sin impuestos ni niños muertos. En tu casa, en babuchas y leyendo no una revista sobada de hace ni se sabe cuántos meses, sino el periódico del día, en formato papel o tableta que de eso ya hablaremos en otra ocasión. Del horrible y frío salón de belleza al salón de tu casa. Ahora bien, me pregunto, y los sindicatos del ramo de peluquería, ¿qué opinan de esta modalidad de trabajo en negro? ¿O les importa una higa los emprendedores autónomos?

lunes, 17 de diciembre de 2012

Leer primero y luego ver la fecha y quién lo escribió

Los 140 caracteres


«Todos los trabajadores, ante la angustiosa situación presente, han de
preguntarse a qué se debe el que, a pesar de los constantes cambios de
Gobierno, a pesar de haber gobernado las izquierdas, a pesar de los
Gobiernos de centro y de derecha, el paro aumente sin cesar, la
carestía de vida se haga cada vez más agobiadora y la pugna entre las
clases sea cada día más áspera.
Fácil es comprobar la existencia de
estos problemas y aun su agravación. 


Con Gobiernos en que figuraban ministros socialistas, todas las calamidades
que abruman a la masa obrera no sólo no tuvieron solución, sino que se agudizaron. Con Gobiernos de derecha, toda la política se orienta en contra de los
productores; empeoran las condiciones de trabajo, se reducen los
jornales, aumentan las jornadas, se los persigue
, etc. ¿Qué significa esta

coincidencia en el fondo de los partidos políticos, sean de derechas o 
sean de izquierdas? Significa que el régimen de partidos es
incapaz de organizar un sistema económico que ponga a cubierto a la
masa popular de estas angustias; que tanto unos partidos como otros
están al servicio del sistema capitalista
. 



Mientras la terrible crisis económica actual ha arruinado o está en camino de arruinar a los
modestos productores, y la masa obrera sufre como nunca la pesadilla
del paro, la cifra de los beneficios obtenidos por los beneficiarios
del orden actual de cosas, los dueños de la Banca, es elevadísimo.

Así la tarea urgente que tienen los productores es ésta: destruir el
sistema liberal, acabando con las pandillas políticas y los tiburones
de la Banca.»


Aunque parezca que esto es de ayer tarde, resulta que lo escribió un
tal Jose Antonio Primo de Rivera en 1935, ¡ hace 77 años!  ("Arriba", nº 20, 21 de noviembre de 1935).

sábado, 15 de diciembre de 2012

Que nadie te imponga la lengua

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Nueva campaña en Cataluña a favor del bilinguismo

ALCALÁ ALGAZARA

La torre de Santiago en Alcalá de Guadaíra


 
A nadie en su sano juicio político (de lo que adolece por lo visto este Consistorio), se le ocurre poner tasas imposibles de cobrar y que provocan hilaridad y algazara en toda España. Pagar por cambiar una persiana, la taza del váter o el bidé, pintar tu casa por dentro, o talar un árbol, es tan grotesco e irreal como decirle que vamos a colgar un cuadro o sustituir las pilas del mando del televisor y que queremos contribuir con nuestro dinero a paliar la multimillonaria deuda de este municipio. Nadie está en contra de cobrar tributos por obras, mayores o menores, como es el caso, pero hay que tener algo de sentido común para determinar qué actos están sujetos a gravamen y cuáles no.


El exceso de celo de este municipio y la picaresca del vecindario, que casi siempre firmaba declaraciones de obra muy por debajo de su precio para ahorrarse dinero, (lo normal, todo hay que decirlo) ha puesto en solfa a la Concejalía de Urbanismo con estas tasas. Pero de verdad, ¿alguien se creyó alguna vez que fueran a declarar por cambiar una puerta o una cancela? Esto parece más que fruto de una mente ávida de recaudar dinero, de otra un poco infantil y falta de miras.


Por todos los medios han tratado de sacudirse tamaña metedura de pata señalando a este autor de la información. Que si no tenía que haber publicado nada, que la noticia no estaba suficientemente contrastada, que si las tasas eran antiguas y no actualizadas y por eso las han retirado o que los cálculos para un piso de 80 metros cuadrados (el ejemplo publicado en ABC de Sevilla) no eran los correctos. El caso es que los impresos donde se especificaban tamañas mamarrachadas están ya fuera de la circulación. Cuando el río suena, agua lleva.


No se puede cargar a base de impuestos al vecindario la pésima gestión económica del Ayuntamiento de Alcalá y su nula voluntad de ponerle remedio. Todos hemos sufrido los zarpazos de la crisis y esta espiral de apretar un poco más todos los años hasta la asfixia tendrá graves consecuencias. Si no pueden domesticar a la fiera de la deuda que ellos han creado y alimentado, que no nos impongan a nosotros ser los domadores y aplacarla con el poco dinero que nos queda.

PUBLICADO EN LA VOZ DE ALCALÁ EL 15 DE SEPTIEMBRE DE 2012


Para saber más:

Lo que cobra el Ayuntamiento de Alcalá por cambiar una persiana

El primer teniente de alcalde de Alcalá explica la "tasa del váter"

Retiran los impresos para pagar por cambiar un bidé

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cien pujoles

El objetivo último del nacionalismo separatista catalán, pero con el aval del euro

Abecedario para niños

Seguro que en comprensión lectora ganamos. Luego no saben quién era
Cervantes o Quevedo, pero eso no puntúa hoy en día

Tarifa reducida para estudiantes y militares

Cuando los estudiantes y militares tenían tarifa reducida.
Roma 1923, un año después del golpe de Mussolini