miércoles, 4 de diciembre de 2013

¿En qué fecha nació Pepe Luis Vázquez?


El azulejo en honor al insigne torero, o la destrucción de San Bernardo



Pepe Luis Vázquez, delante de su casa natal
San Bernardo, el histórico alfoz lleno de reminiscencias fernandinas en su nomenclátor, nunca dejará de ser barrio antiguo, pero ya no es también barrio viejo como cantaba la sevillana. Damnificado por la insaciable y voraz especulación inmobiliaria, que se significó con saña en asolar antes que en rehabilitar, queda poco del arrabal que guardó para sí los silbidos de todos los trenes que entraban y salían de la desaparecida estación de Cádiz, cuya cercanía determinaba la condición de barrio obrero de ferroviarios. Como igualmente fue vecindad de trabajadores de la antigua Fábrica de Artillería, cuyos atribulados muros necesitan hoy con urgencia una reparación a fondo antes que el encalado remendón y transitorio que se le está aplicando, y barriada de empleados del antiguo matadero que dejó paso al mercado de la Puerta de la Carne tras su derribo, y de niños que más allá de jugar al toro se atrevían a desafiar a reses bravas antes de que se cumpliera la sentencia del sacrificio a manos del matarife. Barrio taurino que dio lustre a la Tauromaquia hasta el punto de que hubo un tiempo en que se llegó a anunciar carteles de Feria con los tres matadores, e incluso cuadrillas al completo, vecinos de este rincón de Sevilla encomendado desde hace siglos al Cristo de la Salud y María Santísima del Refugio. 

Pasear hoy por el arrabal evoca nostalgias. En la calle San Bernardo, si se entra por el puente y tras dejar atrás el edificio que albergó el bar que se hizo famoso por la película “Solas”, ejemplo palmario de talento andaluz cinematográfico, el paseante se encontrará con un azulejo que le informa de que en esa casa cuya fachada luce la cerámica nació Pepe Luis Vázquez, cumbre de la Tauromaquia de todos los tiempos, aquél de quien decía Manolete que su toreo “chorreaba almíbar”. La leyenda dice así: “El día 21 de diciembre de 1921, nació en esta casa el diestro Pepe Luis Vázquez que paseó por todo el orbe taurino el nombre de Sevilla. El Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad le rinde homenaje al cumplirse este año el 50 aniversario de su alternativa.” 

Falso. Aquella no es la casa natal del Rubio de San Bernardo, que se nos fue en el mes de mayo a los 91 años. Su auténtica casa, un corral del siglo XVIII catalogado, sucumbió ante la destructora ambición de la especulación más brutal. El derribo, ilegal a todas luces, fue perpetrado a primeros de noviembre de 2001 aprovechándose el puente festivo de Todos los Santos. Un atentado contra el patrimonio histórico por el que la Gerencia Municipal de Urbanismo anunció la interposición de una multa de 24 millones de pesetas al arquitecto responsable de la demolición y la orden de reconstruir el corral con los materiales originales recuperables. La Junta de Andalucía, por su parte, anunció en aquellos días que estudiaría sancionar a los autores del desaguisado con una multa de hasta cien millones de pesetas. 

Este es el azulejo desaparecido

En la fachada de la casa dieciochesca existió otro azulejo, no el que ahora el paseante puede encontrarse. Aquél fue descubierto por el propio matador de toros retirado en acto que, presidido por el alcalde Manuel del Valle, se celebró el 3 de octubre de 1990, en cumplimiento de una iniciativa del Grupo Popular que en 1987 instó al Ayuntamiento a homenajear a Pepe Luis Vázquez con motivo del cincuentenario de su debut en la plaza de toros de Sevilla. Hubo que esperar tres años para que el maestro fuera distinguido por su ciudad, coincidiendo con la conmemoración del medio siglo de su alternativa, que tomó en el coso de la Real Maestranza de Caballería. Aquel azulejo rezaba así: “El día 3 de enero de 1922, nació en esta casa el diestro Pepe Luis Vázquez que paseó por todo el orbe taurino el nombre de Sevilla. El Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad, le rinde homenaje al cumplirse este año el 50 aniversario de su alternativa. Sevilla, octubre 1990.”

¿Dónde fue a parar este último azulejo, el que descubrió Pepe Luis? ¿Fue destruido con nocturnidad y alevosía como el resto de la casa que lo acogía? ¿Alguien se lo quedó para sí, como tesoro taurino particular pese a ser propiedad de todos los sevillanos, y en su lugar colocó el que hoy luce la fachada? 

Y este es el actual, que como se puede comprobar no coincide la fecha


Se trata de un nuevo ejemplo de lo vulnerable que es el patrimonio común. Nada tiene que ver estéticamente un azulejo con otro, aparte de proclamar en su texto meridianas diferencias. En la cerámica que luce en San Bernardo, ¿dónde figura la fecha de su inauguración que como tal acreditaría la conmemoración del cincuentenario de la alternativa del maestro? Y, lo más significativo, ¿Pepe Luis nació el 21 de diciembre de 1921, como se lee ahora, o el 3 de enero de 1922, como anunciaba la placa que el propio artista descubrió? Sobre el natalicio hay discrepancias según las fuentes. Una “pedia”, como Wickipedia, señala el 21 de diciembre de 1921, y otra “pedia”, Sevillapedia, se va al 21 de diciembre de 1922. Por el contrario, el Cossío, que es la Espasa del toreo, o mundotoro.com, fijan el nacimiento el 3 de enero de 1922. Cuando el maestro murió el 19 de mayo de este año se difundió que había nacido el día del solsticio de invierno de 1921. 

Sea una u otra fecha, en San Bernardo se perdió un corral del siglo XVIII catalogado, la casa donde nació Pepe Luis Vázquez. Otro doloroso ejemplo de la destrucción de Sevilla. Para consuelo, en el paseo de Colón permanece frente a la plaza de toros desde abril de 2003, ¿y para siempre?, la escultura en bronce de Alberto Germán Franco con el porte galano y pinturero del eterno Pepe Luis y su “cartucho del pescao”. 

REHILETERO

domingo, 1 de diciembre de 2013

Carta de un soldado español fusilado en 1921 en Monte Arruit, África

La carta se encontró entre los restos del soldado


En la primavera de 2012, en excavaciones en lo que antaño fue el fortín español de Monte Arruit (a unos treinta kilómetros de Melilla) apareció el cuerpo momificado de un soldado español. Según cuentan los arqueólogos y antropólogos, las condiciones climáticas de la zona han hecho posible la buena conservación del cuerpo así como la de alguna de sus pertenencias y restos del uniforme. Entre sus pertenencias destaca una pitillera de cuero y metal con las iniciales P.G., una foto de una mujer joven, una pequeña moneda de plata con la efigie de Alfonso XIII y una extensa carta todavía legible. Todos los indicios, y sobre todo por el lugar del hallazgo y datación de la carta, apuntan a que este hombre fue una de las víctimas de la matanza de españoles acaecida el 9 de agosto de 1921 en Monte Arruit. Es uno de los episodios más lamentables ocurridos en la Guerra del África.

Los investigadores quedaron asombrados al leer la carta que portaba este soldado. El papel amarillento, compuesto por dos páginas y doblado por la mitad estaba metido en un sobre. Los datos personales no han sido revelados por las fuentes investigadoras.

En el sobre dice:

Hermano de armas, si lees esto será porque yo habré muerto. Por favor, cumple la última voluntad de este soldado español que ha caído por la Patria y haz llegar esta carta a María […] que vive en Málaga en la calle […]. Sus padres se llaman Manolo y Antonia.

En la carta se puede leer:

Mi dulce María,

Nunca pensé escribir esta carta, pero lo preocupante de la situación me lleva a ello. Llevamos días atrincherados y defendiendo Monte Arruit, apenas tenemos agua y comida. Los moros nos cercan y nos hacen fuego, cada día tenemos nuevas bajas, ya sea por causa enemiga o por efecto del calor, y no tenemos medicamentos ni medios de asistencia sanitaria. Según dicen, el General Berenguer le ha prometido a Navarro que mandarán refuerzos desde Melilla, pero la ayuda nunca parece llegar. Hay descontento y pesar entre los hombres aquí. Hay rumores fiables de que se negociará la rendición de la plaza, pero no sabemos mucho más al respecto. No sé qué pasará, hemos pasado muchas penurias en esta maldita guerra, pero como la de Monte Arruit no la he vivido. Ya se sabe como actúan los moros y tengo mucho miedo por lo que pueda pasar, estamos prácticamente a su merced y no creo que podamos resistir mucho más el hostigamiento al que nos someten. En el campamento tratamos de animarnos los unos a los otros; por su parte, día tras día, los oficiales nos recuerdan lo que implica ser un soldado español con arengas patrióticas, pero lo que más nos reconforta, dentro de lo que se puede, es la camaradería que hacemos todos en estos difíciles momentos. 


La verdad que no sé por qué te estoy contando esto, supongo que por egoísmo al desahogarme con este papel. No quiero robarte más líneas, ya que esta carta es para ti: la dulce niña de mis ojos, mi morena, mi malagueña, mi razón de vivir, mi anhelo, la estrella que me guía en las noches, la única persona por la cual suspiro día tras día y me reconforta pensar que pronto te veré, que pronto te abrazaré, que pronto te besaré y que pronto me casaré contigo. Dios sabe lo mucho que te quiero. Aún me acuerdo de la primera vez que te vi, con aquel vestido azul, tu pelo negro azabache recogido en un coco, esos ojos verde esmeralda que son capaces de cegar más que este sol africano y convertir a cualquier hombre en estatua de sal con sólo regalarle una mirada tuya. Me acuerdo de la canasta de mimbre llena de pescado que llevabas pues venías del mercado y como yo, apoyado en la pared de la calle de mi casa, quedé absorto ante tu belleza. Te eché un piropo cuando pasaste por delante mía, no pensé que me hicieras caso, ya que tal hermosura tiene que estar acostumbrada a que te los digan, pero giraste tu preciosa cara, me miraste y me sonreíste. Bendito piropo aquel. Te pedí acompañarte a casa para hablarte por el camino y me lo permitiste. Desde entonces fuimos inseparables, me costó que tu padre me aceptara, pero ya sabes que la insistencia siempre ha sido mi virtud. Aún me tiemblan las piernas cuando me acuerdo de aquel primer beso que te robé en la puerta de la casa de tu tía, se nos paró el mundo alrededor en ese instante. En fin, hay tantas cosas que podría contar… Seguro que mientras lees esto estás esbozando una sonrisa. En estas líneas que llevo hablando de ti se me ha olvidado momentáneamente todo lo que estoy pasando aquí. Siempre serás mi mejor medicina y el remedio de todos mis males. Ya sabes que al comienzo de esta carta te dije que nunca pensé escribirla. Es de despedida, mi amor. Si recibes esta carta será porque yo ya no estaré. No quiero ser egoísta y por ello te pido que no me guardes luto, que no te apenes por mí, que rehagas tu vida lo más pronto posible y que no me eches en falta pues yo siempre estaré contigo en cada momento de tu vida. Que seas muy feliz y que hagas realidad todos tus sueños, ya que los míos se cumplieron cuando me dejaste amarte. Quiero que sepas que mis últimos pensamientos son para ti y que siempre te querré y cuidaré allá donde esté. 

Monte Arruit a 8 de agosto de 1921. De tu soldadito, Pedro.


Según narran las fuentes investigadoras, el 9 de agosto el General Navarro parlamentó la entrega de Monte Arruit con los jefes tribales marroquíes. Las condiciones fueron que los españoles entregaban las armas y saldrían del fortín sin hostigárseles y, además, se proporcionaría transporte a los heridos. Así pues, los soldados españoles desarmados comenzaron a salir de Monte Arruit en columna, pero al poco tiempo los moros, de manera inesperada, atacaron a los españoles desde distintos flancos produciéndose una enorme matanza. De un contingente de 3.000 hombres, sólo 60 lograron sobrevivir.

A veces el destino y la suerte se unen. Aunque no ha sido fácil, según revelan los investigadores, se ha podido localizar a familiares de la destinataria (María) de la carta. Antonio, un nieto de ésta mujer ha contado que su abuela, aunque se casó años después de lo acontecido en Monte Arruit, siempre tuvo en su mesita de noche la foto de un joven soldado con un rosario sujeto en la esquina del marco. Durante muchos de años, incluso ya casada y con hijos, día tras día acudía al puerto de Málaga con la esperanza de que llegara el barco que habría de traerlo. Mi abuelo siempre respetó a mi abuela y supo que jamás ocuparía el puesto de aquel primer novio. No obstante, fueron un matrimonio feliz. Falleció en 1987, a la edad de 85 años. Pidió ser enterrada con la foto de su primer amor y el rosario entre las manos.

TOMADO DE INTERNET

viernes, 29 de noviembre de 2013

NI PARA PAPEL DEL VÁTER

Esta es la Andalucía imparable
Escribo esta columna recién llegado del colegio público de mi hija. Ese que gestiona este Ayuntamiento de esta Junta que recibió las transferencias de Educación de este Estado ni se sabe cuántos años hace. Un frío terrible se ha instalado en Alcalá. La profesora, muy humildemente, en un aparte, me pide que a ver si podemos los padres traer un paquete grande con rollos de papel higiénico para la clase. Me he quedado helado. Siento en esos momentos una terrible vergüenza. Esta es la Andalucía imparable que nos han vendido a troche y moche, la nueva California de Europa, la mejor ciudad al Sur… la pera en bote. Así es como ha gestionado nuestro dinero nuestra clase dirigente que asusta de su simpleza de miras. Ni para limpiar el culo de nuestros hijos han dejado pasta. Miro alrededor y veo el tranvía fantasma que no funciona, ese por el que debemos los alcalareños 12 millones de euros, dos mil millones de pesetas para los que tienen algo de memoria. También me acuerdo del sueldo del senador y de su cohorte de concejales, todos muy socialistas, que se pasan por el arco de San Miguel el mandato popular y democrático de la mayoría de bajarse los sueldos. Me viene a la memoria Alcalá Comunicación, la empresita coloca-bocas-agradecidas que cerró aprisa y corriendo para no tener que justificar el millón de euros de pérdidas. De eso y de tantas cosas, porque si levantamos la vista es para echarse a temblar, desde la cadena de propaganda del régimen, la RTVA, a los cientos de observatorios, institutos y mamandurrias que malgastan y desperdician el dinero de nuestros impuestos sin que nadie rechiste. 

Ni para papel de váter en los colegios ni para vendas en los hospitales. Esta es la dura realidad, la que no quieren ver, la que ocultan en sus televisiones y radios que les pagamos entre todos. Pero no pasa nada. Siempre hay un culpable al que señalar, Madrid, si gobierna un partido distinto al suyo; o por el contrario, si es el mismo, el denostado sistema capitalista, del cual ellos viven que ni regalado oigan.

PUBLICADO EN LA VOZ DE ALCALÁ EL 1 DE DICIEMBRE DE 2013



jueves, 21 de noviembre de 2013

“INRI”, la novela más esperada del periodista Fernando Carrasco

El próximo 2 de diciembre se presentará la nueva novela en la sede de Cajasol

La editorial Jirones de Azul acaba de publicar “INRI”, la esperada nueva novela del periodista y escritor sevillano Fernando Carrasco. Una obra que ya ha suscitado una enorme expectación y que sale a la luz cinco años después del gran éxito obtenido con su anterior novela, “El hombre que esculpió a Dios”, también publicada por la misma editorial y que va por la quinta edición.

En “INRI”, Fernando Carrasco vuelve a ratificar su condición de destacado narrador en el panorama literario no sólo sevillano. Una historia con tintes épicos que se desarrolla en el Siglo IV d.C. y cuyo argumento atrapa al lector desde la primera página.

El autor, Fernando Carrasco

La novela se desarrolla en el siglo IV d.C. cuando a Jerusalén llega Flavia Iulia Helena, emperatriz del Imperio Romano y madre de Constantino el Grande. Convertida al Cristianismo, quiere encontrar la Vera Cruz en la que fue crucificado Jesús de Nazaret. Allí conocerá a un muchacho al que querrá educar como legionario del ejército de Roma, Antonino Quintus.

Tras hallar los atributos de la muerte de Cristo, descubre algo que ocurrió 326 años atrás con José de Arimatea, cuando el Mesías fue bajado de la Cruz para ser enterrado y que luego resucitase, enviado en una misión a tres hombres, entre ellos Antonino, para que averigüen qué secreto guardó quien ayudó a enterrar a Jesús. Una historia de fe, amor entre Antonino y Livia, una sirvienta de Flavia Iulia Helena; odio, venganza y sed de justicia que llevará a sus protagonistas a recorrer Jerusalén, los aledaños de Roma, Las Galias e Hispania, desarrollándose también en Hispalis e Itálica.

“INRI” es una trepidante historia de amor pero sobre todo de fe, la que llevó a quien luego fue canonizada como Santa Elena a instaurar en el Imperio Romano de Oriente y Occidente, el Cristianismo como única religión. La novela combina personajes reales con ficticios, lo que le sirve a autor para tener mayor libertad a la hora de contar la historia.

“INRI” vuelve a poner de manifiesto las cualidades narrativas de Fernando Carrasco, uno de los escritores más sobresalientes del actual panorama literario sevillano.

Presentación y recogida de alimentos
La presentación de “INRI” tendrá lugar el próximo lunes día 2 de diciembre en la sede de la Fundación Cajasol (Plaza de San Francisco), a partir de las ocho y media de la tarde. El presentador de la obra será el entrenador del Real Betis Balompié y escritor Pepe Mel. Asimismo, Fundación Cajasol, Editorial Jirones de Azul y el autor invitan a los asistentes a que acudan a la presentación con al menos un kilo de alimentos no perecederos, que serán entregados al Comedor Benéfico “María Santísima del Dulce Nombre” de la Hermandad de Bellavista, que atiende diariamente a más de 150 personas.

Fernando Carrasco es periodista, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Madrid. Lleva treinta años de profesión y desde 1990 es redactor de ABC de Sevilla, estando especializado en información sobre Semana Santa y en Toros. Es autor de otras dos novelas, “El último imán de Ishbiliya” y “El hombre que esculpió a Dios”. 




Para los que tengáis dificultad con la tableta para ver el vídeo pinchar aquí

Un catedrático sevillano, homenajeado en Granada

El profesor López Aparicio, distinguido en el I centenario de
los estudios de Química en la Universidad granadina


Los profesores homenajeados y familiares de los catedráticos ya
 fallecidos, entre ellos Ana María y Mari-ros López Herrera, tras el acto 



Fidel Jorge López Aparicio
Un profesor sevillano de Osuna, Fidel Jorge López Aparicio, catedrático de Química Orgánica, fue homenajeado hace unos días por la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada con motivo del I centenario del inicio de los estudios de química en aquella universidad, los cuales dieron origen a la citada facultad. Además de López Aparicio, que murió en Osuna el día de Nochebuena de 2005, fueron honradas también las figuras de los profesores Fermín Capitán García, fallecido en 2006; Fernando Camacho Rubio, Manuel Cortijo Mérida y Juan de Dios López González.

El homenaje a estos cinco científicos formó parte de los actos del Día de la Química, celebración anual que en su undécima edición se ha desarrollado en la Facultad de Ciencias de Granada. La sesión, acogida en el Aula Magna, fue presidida por el rector de la Universidad, Francisco González Lodeiro, quien estuvo flanqueado en la mesa por el decano de Ciencias, Antonio Ríos Guadix, y el concejal de Relaciones Institucionales y Patrimonio, Eduardo Caracuel.

Invitada la familia por los organizadores del acto, asistieron tres hijos del profesor López Aparicio, Manuel, Ana y Mari-ros, siendo estas dos últimas las encargadas de recoger un recuerdo de manos del decano de Ciencias, Antonio Ríos. Contrasta este proceder de elemental cortesía con el que mantuvo en su día el Ayuntamiento de Osuna, que no invitó a la familia cuando hace años fue rotulada la calle “Rector López Aparicio”.

La huella que el profesor Fidel Jorge López Aparicio dejó en la Universidad de Granada permanece indeleble; una universidad que se vio obligado a abandonar por jubilación en 1986 y en la que por oscuras maniobras no pudo continuar como emérito. Para Osuna debe constituir todo un honor que uno de sus hijos sea uno de los cinco catedráticos homenajeados en el I centenario de la implantación de los estudios de química en la capital granadina. A este reconocimiento universitario se une que los profesores Joaquín Isac García, Francisco García Calvo-Flores, que son discípulos de López Aparicio, y José Antonio Dobado Jiménez y Henar Martínez García, discípulos a su vez de otros discípulos –José Molina y Juan Antonio López Sastre– del catedrático ursaonense, acaban de publicar el libro “Tratado de Química Orgánica Experimental” dedicado expresamente a este desaparecido maestro de la Ciencia en Andalucía.

Fidel Jorge López Aparicio (Osuna, 1918-2005) se licenció en Ciencias Químicas en la Universidad de Sevilla. Se doctoró en 1947 por la Universidad de Madrid, dirigida su tesis por el profesor Francisco García González. Años después, 1952, también se doctoró en Oxford. El profesor W. A. Waters dirigió su tesis. Regresó a Sevilla e impartió clases en la Hispalense. En 1958 tomó posesión de la cátedra de Química Orgánica de la Universidad de Valladolid. En la capital castellana fue decano de la Facultad de Ciencias (1960-1963) y posteriormente rector de la Universidad (1963-1965). En 1968 obtuvo la cátedra de Química Orgánica de la Universidad de Granada, que desempeñó hasta su jubilación en 1986. Fue decano de Ciencias entre 1971 y 1974. Estaba en posesión de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio y en 1980 le fue concedida la Medalla de Oro de la Real Sociedad Española de Química por su labor investigadora, entre otras distinciones. Un gran docente, investigador y académico que del nombre de su pueblo hizo bandera y cuya máxima felicidad estribaba en disfrutar junto a los suyos de la paz y el aire de las Viñas de Osuna.

ALBERTO DE LA RETORTA