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lunes, 27 de abril de 2026


Un padre despide a su hijo en la 
estación de Córdoba

 LA ESTACIÓN DE TREN


Siempre,

En las estaciones, van y vienen

Pasajeros, maletas, bultos, historias, murmullos y trenes.


Unos vagones se marchan, otros desparecen,

Algunos regresan y, a otros, el retorno nunca les conviene.


Con ríeles

De hierro y traviesas de madera rota y lueñe

Se construyen las vías y cerca de los andenes

Se mecen

Al compás ruidos, señales, ecos y ternes

Palabras, junto con voces rudas y signos inertes.


Tiene

El espectáculo su ritmo de imagen y vida alegre.


Mantiene

Su rumor el sonido de adioses, recepciones y aguas de fuentes

De cristal claro y corriente.


Por eso, si, paseante, por los senderos de metal te mueves

Recuerda esas imágenes


Porque el pasado en ellas aún permanece.


Y, cuando te alejes,

De esas ventanas, de los adioses de otros viajantes, previene

Que esa, puede

Ser la última fotografía que tus ojos conserven.


DOMINGO CARBAJO VASCO

lunes, 20 de octubre de 2025

Una historia

 

Catedral de Estrasburgo


No le escuches.

Oírle pretende

Pero no confíes.

El poeta promete

Que te ama y que lo hará eternamente.


Y es mentira, como siempre,

Como todas las cosas bellas

En la vida son, efímeras y crueles.


En realidad, el bardo solo a sí mismo

Se desea y cree,

En perpetuo solipsismo

O, mejor dicho,

Solo estima sus versos,

Testimonios irrepetibles

De su vida, plenos de ardor y fieles,

Porque las palabras, sus ecos,

Le sobrevivirán a su muerte.


Lo malo de esta historia triste

Es que tú, antes de contarla,

Ya su final sabes

Y, sin embargo, no te importa

Porque tú tampoco a él le quieres.


DOMINGO CARBAJO

jueves, 20 de marzo de 2025

Dos en uno


Corazón. Jaume Plensa

 Dos cuerpos

Combaten el uno contra el otro

Eternamente;

Corazones unidos, resuellos

Sin límites, sexos

Compartidos,

Luchas desniveles,

Sudorosas pieles,

Goces tan intensos

Que repiten su ritmo, una y mil veces.


Dos cuerpos que ansían no serlo.

Que quieren

Lograr lo inaudito,

Lo inesperado, lo eterno.


Unirse en el otro, juntarse la sangre, la vida, el dolor, lo humano incierto.

Unidad en las formas, búsqueda del centro

Porque lo uno es perfecto

Cuando se descubre al otro, cuando vagas errado

Bajo el manto

De la noche negra,

Sin rumbo ni estrellas.


Y los brazos que se aprietan,

Y el sudor que exprime el esfuerzo,

Dos al unísono,

La búsqueda sin fin del deseo

Sin fondo


Ni tampoco principio.


Desear ser uno solo

Mar y tierra adentro.

Ansiar que el futuro no exista, que nunca venga en tu sueño,

Balbucear lo inconexo,

Lo innombrable, lo desconocido,

Lo que he perdido

Y ya no encuentro.


Dejar de ser uno mismo

Hendirse en la carne, frotarse los huesos,

Destrozarse los músculos, azotarse las ingles, unirse los sexos

Con animales gritos

Y furias de antaño sin ritmos ni acentos.


Mundo feliz, ser tú como ella y ella, como tú eras

O fuiste: infinito, inconcreto,

Indomable y perfecto;

Saber que fuiste

De otro, que acariciaste labios plenos

De saliva y esencia,

Ojos con destellos

De rabia, de fuera

Hacia adentro.


Ser agua de vida,

Caricias de senos

Que, ahora, sin cansancio, fluyen sin saberlo,

Ingerir sus sustancias

Que, de amor, están plenas

De una fuente que mana y nunca se seca.


¡Oh, éxtasis divino¡

¡Oh perfección de los goces

Que nos fueron dados

Sin merecerlos¡


Y, después, ya sin tiempo,

Acabados los roces frágiles, duros, sangrientos,

Vencidos en una batalla de golpes intensos;

Entonces, retornar el sendero,

Desandar los caminos

Que, juntos, emprendimos,

quizás, sin pretenderlo,

Sin derrota ni rumbo conocidos,

El retorno salvaje de lo eterno.


Que no acabe esto.

Que no existan ni el mañana ni el hoy, que desaparezca

Y se borren los tiempos,

Que no dispongas de bordes o de términos,

Que nadie nos separe para siempre

Ni diga basta o límites de verbos.


Pero

Todo termina y nada es perfecto,

Todo es fin, fragilidad, oscuridad, ocaso, contradicción y estrépito,

Cuando vuelves

A ser lo que fuiste,

lo que antaño eras y no reconociste:

Solitario

Individuo,

Rostro


Desconocido

Para el otro,

símbolo

De la nada, fracaso, interrogación, silencio.


En ese preciso momento

Te golpeará el cansancio,

El olvido atroz, el desamor inerte, el peso

De ser hombre; tú, fatigado, inerte, muerto.


Entonces, agotado

Y vencido por el tiempo,

Sabrás qué ya solo te queda

El recuerdo

Del pasado goce y restallará como un eco

constatar, nuevamente, que tu destino

Era éste: ser uno, solitario, triste e imperfecto.


DOMINGO CARBAJO VASCO

domingo, 26 de enero de 2025

La Mudanza

 

Casas en una calle de Carmona




        Has llegado a la antigua casa,

Ordenado tus cosas,

Recolectado apolillados recuerdos,

Hecho acopio de restos, 

De huellas perdidas, 

De rotos cuadernos;

Páginas 

De vencidas 

Tapas, 

Donde se contienen desleídas.

Tintas antiguas en renglones diversos;

En suma, pecios

De historias lejanas 

De un pasado ya muerto.

   

  Has limpiado estantes, realizado cambios de objetos

Diversos:

Guías de teléfonos,

Facturas desvaídas 

de cosas y precios,

Fotografías amarillas, 

Libros caducos, de cobre los céntimos,

Crónicas de viajes sin rumbo ni forma, 

Rostros de otros tiempos,

Papeles heteróclitos,

Botellas de vinos agrios y añejos.

        

Porque, al final, entre todas esas imágenes y ecos,

Sólo me ha quedado contemplarme ante el deslucido espejo,

Viendo 

Que no eres ya

Quien fuiste en otro momento,

Observando tu cuerpo vencido,

Lo que puedo ser y se ha ido consumiendo.


Y, al final, como resumen, este inexplicable agotamiento,

Ese espeso,

Rancio y terrible silencio, 

Porque sabes que estás vivo y debes seguir viviendo.


Enero de 2025


DOMINGO CARBAJO VASCO


domingo, 2 de junio de 2024

Sin título

 

Acanthus Mollis


Tantas veces,

Yo quise

Decírtelo,

Apretando, tercamente,

Tus manos,

Pausadamente;

Cerca de tu próxima

Boca,

Con palabras, a un tiempo,

Precisas, suaves, discretas, dulcemente.


Pero

Ya es tarde

Y solo me queda

Aceptar que, en este instante,

Me golpee tu recuerdo,

Mientras paseo

Por donde estuvo tu calle

Y marchamos juntos, lentamente,

Morosos en la vida, sin tiempo,

Uno junto al otro, apretadamente.


Mientras, la cálida tarde

Cae


Penosamente,

Golpea los árboles

Y reverberan en el suelo

De tus pasos los ecos.


Porque ya no estás,

Y te has ido, irremediablemente;

Porque ya no hay respuestas, ni voces tuyas en el viento;

Permitidme,

Entonces, al menos,

Que pergeñé

Estos versos,

Para poder evocar tu rostro,

Mencionar tu nombre

Y rezar en silencio.


Madrid, 22 de mayo de 2024.


DOMINGO CARBAJO VASCO 

domingo, 12 de mayo de 2024

Ha llegado

Cementerio de anclas en la Playa de El Barril de Portugal

Pretendí ignorarla,

Dejar pasar el tiempo,

Desconocer el lento

Goce de las horas,

El tic-tac de los relojes

Sin merma y cuento,

La demora.


Pero

Todo tiene su fin y su principio,

Su acabamiento.


Mientras tanto,

Fue interesante lo que vimos,

Los pecios que fuimos

Encontrando

A lo largo del camino,

Los cafés que, juntos, nos tomamos,

Las conversaciones rotas,

El sexo,

Los otoños con lluvia, los veranos secos,

El tabaco, los amigos.


Después de todo, algunos, a esto,

Vida la han llamado.


DOMINGO CARBAJO VASCO

miércoles, 16 de agosto de 2023

Batalla y deseo

 

Exposición de Juan Muñoz en Madrid



                                       “No decía palabras,

Acercaba tan solo un cuerpo interrogante,

Porque ignoraba que el deseo es una pregunta

Cuya respuesta no existe,

Una hoja cuya rama no existe,

Un mundo cuyo cielo no existe.” (Luis Cernuda).


Dos cuerpos se traban en combate

 Dispar y constante,

Entrelazan sus manos, agarrotan sus dedos, sus espaldas golpean, 

Entrechocan los pechos y los labios se muerden con una sed insaciable.


         Miradlos, ellos, dos que fueron extraños, alejados, distantes

Y, ahora, son todo en uno, los perfectos 

Amantes.

   

          Otro tiempo,

Dudaron o estuvieron

Perdidos en planetas errantes, 

Desconocidos para ellos en vida, sin vasos comunicantes;

Se decían palabras sin voces, no escuchaban los ecos, no tentaban las pieles, no auscultaban sus sangres;

Pero ahora, están juntos y los cuerpos esbeltos, nos revelan la luz de dicha radiante;

Gloria eterna a la vida, pasión perfecta, presa en un nudo de las jóvenes carnes.


Se han rendido a las horas, vencidos, tras el sexo y el clímax, ya  saciada su hambre/

De tener al amado y ser solo el otro, sin distingos, ni dudas, ni extraños percances.

Para ellos, el tiempo es infinito, sucesión trastocada de múltiples instantes.


Luna oscura que cubres esos cuerpos ahítos que yacen

Unidos sin historias ni ritmos, ni quejidos inútiles, solo observes placeres

Sin cuento, alegrías sin límites, risas sin sonidos, palabras ya dichas y para ellos, nada más, que abrazarse.

¿Qué os importa el futuro, tan incierto y distante?

¿Qué os turba en vuestro sueño, fugaces caminantes?

¿Qué os preocupa si el alba se aproxima ya rauda y, pronto, la luz fulgurante

Os descubrirá que todo se acaba y las horas pasadas no pueden recuperarse?


Por eso, os lo suplico, ¡dejadles¡

Porque el placer es un muchacho frágil y la vida un sordo dolor irritante.

DOMINGO CARBAJO



Pluma de pavo real


jueves, 12 de enero de 2023

La mirada

 

Plaza de Callao



Madrid, una tarde de invierno,

La lluvia, inmisericordemente,

Golpea

En los escaparates de las tiendas.


El rostro de un viajero

Entrevisto, 

Que, perdido en la calle, otea

El fragor incansable de las luces, los coches, las gentes,

Ecos de sonidos, 

Deambular sintiente 

Y sin rumbo conocido. 

En un hotel, dos piernas,

Escorzo de mujer,

Esbozado apenas,

Cuerpo

Hermoso que, joven, deseas;

Tú, con músculos tensos,

Inevitablemente,

A la espera

¿Por qué ¿ A quién? ¿Qué sucede,

Si no llega?

En tu sueño,

La loca imaginación enhebra

Una historia ancestral de un amor inevitable y eterno.

Un amor para siempre,

Donde ella lo es todo y la pasión nunca muere.

O, quizás, olfateas

Una noche de sexo

Como nunca tuviste, 

Poderosas las fuerzas, te recogen sus brazos

Te acurrucan tus senos,

Te acaricia su piel y no se agota el deseo.


Pero,

Pronto, esa imagen nos devuelve a los hechos,

A la soledad de los hombres  modernos;

A ti mismo, a tus dudas, a tus frágiles pasos

Y, pronto, descubres, cuando cambias de acera, 

Que eres más viejo

Y también estás más cansado.

Dado

De un azar arrojado a los vientos,

En este día gris, de niebla

Espesa

Y en un Madrid lejano

Que solo sabe a escarcha.


DOMINGO CARBAJO VASCO

Madrid, 7 de enero de 2023.


 






lunes, 23 de agosto de 2021

Mientras vayas caminando



Las rosas se marchitan en su giro

Duelen

Los golpes de la vida, duelen

Muchas veces

Y hacen mucho daño.

Tienes el rostro magullado y las sienes

Los daños del tiempo

Están reflejando.

Hieren

En tu piel las olas de desánimo, 

Ese íntimo dolor que va creciendo,

Sin poder evitarlo.

La vejez cansina, el estupor diario, 

lo imposible

Que resulta levantarse temprano,

Creer

En este día en algo,

Desayunar, a solas, un pedazo

De pan o tomar un café amargo.

Tienes

Que luchar contra el cansancio,

Contra el reúma de pies y manos,

Contra la nostalgia de un pasado

Que, aún recuerdas, pleno fue de fe y ahíto de esperanza.

Sigues,

Sin embargo,

Con tus torpes plantas, arrastrando,

Porque otra cosa no sabes hacer,

Por la rutina feroz del laburo diario

Porque vas aprendiendo también

Que no resta otra historia:

Sino seguir marchando, 

Con zapatos de cuero o esparto,

Destrozando.

Hasta el final,

Con la muerte

Ya cerca su aliento, acechando.


Domingo Carbajo Vasco

20 de agosto de 2021.


lunes, 28 de junio de 2021

Cinco poemas, cinco

Nuevo libro de poesías



 SIN TÍTULO

Nada,

Ni el amor, ni la belleza,

Ni las palabras

Quedan.

Escribes un nombre

Y lo borra el agua,

Gritas con la voz

Y se lo lleva el viento,

Vives la historia

Y la aniquila el tiempo.

Silencio:

¿Qué fue del hombre

Que os dictó estos versos?




CANCIÓN

Recuérdalo, poeta,

mientras existas,

habrá un verso más importante que el tuyo:

la vida.



SIN TÍTULO

Esas

Nubes lentas

Que el viento

Se lleva,

Son palabras tuyas

Que no han vuelto

Nunca.


En los días de otoño

Mi pensamiento

Aún busca

Los recuerdos

Perdidos

De tus manos

Viajeras.

Pero,

Un perfume nuevo

Que por la ventana 

Entra,

No les deja

Espacio

A los imágenes viejas.

Ante la brisa clara,

Mi corazón se interroga:

¿De dónde vendrás, aroma,

Que no me sabes a ella?



SUICIDIO


¡Muchacho¡ 

Tu cuerpo,

Que se escapa por el río;

Entre los ecos 

turbios,

Es preciso

Cogerlo.


Narciso,

Atrápalo un instante,

Tú y el 

Agua:

¿uno mismo?


SIN TÍTULO


Dios no existe,

El amor tampoco,

Nos vamos

Quedando

Irremediablemente solos.


Tan cerca, tan distante

Estás de mí, mujer,

Que mis manos

Ya nunca alcanzarán tu rostro.

Otra, no tú,

Será mi esperanza,

Mujer de un día pasado,

De un tiempo lejano

Que no reconozco.

Han de volver las lluvias,

Retornar los vientos

Y caer las hojas por los otoños.


No estarás a mi lado,

No serás mía,

Pertenecerás a otro.


DOMINGO CARBAJO VASCO