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martes, 21 de enero de 2014

El milagro de la estampita de Lenin

"Mira camarada como me han puesto"
"Un día, cuando me encontraba en la Dirección General de Seguridad tirado en la celda, lleno de sangre y hecho un guiñapo, de repente sentí que me lanzaban un papel por el ventanuco. A rastras, como pude, cogí el papel. Era un retrato de Lenin, que alguien había arrancado de algún libro. Nunca supe quién me lo mandó. Lo cierto es que, para mí, desde ese momento, fue como si yo ya no estuviera solo. Como si alguien estuviera vigilando y controlando mi situación y mi comportamiento. Tenía el retrato enterrado bajo la arenilla del suelo de mi celda. Cuando bajaba, lo desenterraba y hablaba con él: «Mira, camarada, cómo me han puesto, pero no temas, que yo tendré fuerza suficiente para defender al partido». Un día, estando en el calabozo, oí unos gemidos y me asomé por el ventanuco de mi puerta. Vi que traían en brazos a un preso al que habían torturado. Me di cuenta de que aquel hombre estaba entregado. Que ya había confesado algo y que estaba vencido. Yo, que era todavía un niño, tenía 21 o 22 años, desenterré el retrato de Lenin y le dije: «Tú sabes que por nada del mundo me desprendería de ti, pero te necesitan en la celda número 27». Cuando me sacaron al servicio, pasé delante de su celda y le tiré la foto. Parecerá un milagro, pero al día siguiente, cuando oí que venía este preso, me asomé y observé que venía andando por su pie y en su mirada había una luz tensa y distinta a la del día anterior. Aquel hombre se había rehecho. Recibir la fotografía lo resucitó. Años después, en la cárcel de Ocaña, oí a un hombre contar la historia. Entonces me di a conocer. «¡Yo soy el que te pasé la foto!» Me confirmó que ya había denunciado a alguien y que, cuando se encontró con el retrato, se golpeaba contra la pared, desesperado. Muchos años después, en Moscú, visitando el museo de Lenin, Yeltsin me enseñó el papel en el que yo escribí esta historia junto a la famosa fotografía de Lenin con un pionero en la Plaza Roja. Se lo enseñaban a todos los españoles."

¿Premio Príncipe de Asturias?


Para leer más del autor del milagro y candidato al Príncipe de Asturias

martes, 15 de octubre de 2013

Carta de Perón donde afirma que justicialismo y falangismo son lo mismo

Carta original de Juan Domingo Perón a Rafael García Serrano

Visité varias veces a Rafael García Serrano en su domicilio de Madrid para que me firmara sus libros. Su despacho, muy cerca de la entrada, tenía una antigua mesa de madera protegida por un cristal debajo del cual guardaba no sólo recuerdos del pasado, sino también del presente. De hecho, tengo en la cabeza pegatinas políticas del momento que a él le llamaban la atención. Detrás, hasta el techo, y era de esos pisos antiguos bien altos, una estantería donde ya no cabía ni la memoria. Además, me daba la impresión de que la falta de espacio por la expansión territorial de la cultura, se trasladaba a otras estancias de su casa familiar.

No recuerdo muy bien por qué, quizás hablando de Argentina, a mí su libro de los conquistadores, Cuando los dioses nacían en Extremadura me chiflaba, me dio una carta de Juan Domingo Perón donde afirmaba que justicialismo y falangismo eran la misma cosa. Yo no le di importancia a la misiva manuscrita. De hecho, ni me acordaba donde estaba la fotocopia. Ahora, ordenando papeles en la biblioteca, sana tarea que recomiendo para refrescar nuestro disco duro, me he dado de bruces con ella. Me falta parte del contexto, no sé muy bien a qué artículo de Rafael García Serrano se refiere el general Perón publicado en "7 fechas", pero en su agradecimiento deja bien claro que para él, "justicialismo y falangismo son la misma cosa separados solo por el espacio". Curioso donde acabaron ambos movimientos políticos. El primero, aún vigente en Argentina, degradado en sus esencias por politicastros que han hecho de su ideología una forma personal y familiar de negocio. El segundo, sin ningún futuro político, usado a conveniencia por el franquismo, desconocido y olvidado por la gran mayoría de los españoles. Por su interés, reproduzco la misiva:

Juan Perón
Madrid, 21 de diciembre de 1963
Señor Don Rafael García Serrano
Madrid

Mi querido amigo:
He leído con incontenible emoción su carta y su artículo de "7 fechas" y deseo hacerle llegar la expresión más sentida de mi gratitud. Siempre he pensado que la hidalguía española es el más preciado patrimonio de esta gloriosa tierra, pero mis años de convivencia aquí me han convencido que esa virtud hispánica va mucho más allá de cuanto había imaginado.

El gobierno argentino, expresión acabada del demoliberalismo cipayo y vendepatria, pretende molestar, sin percatarse que la calumnia y la diatriba son las razones de los que no tienen razón. "Ladran, señal que cabalgamos". 

¡Muchas gracias! El justicialismo y el falangismo son la misma cosa separados solo por el espacio por eso me halagan sus palabras de falangista que, para nosotros, suenan a camaradería.
Un gran abrazo

lunes, 16 de septiembre de 2013

Salvemos el libro de texto



Zona juvenil de la biblioteca
Todos los años por estas fechas, de forma recurrente, se inician campañas bienintencionadas de apoyo al intercambio de libros de texto, como si éste fuese un gasto innecesario, casi inmoral, que es preciso erradicar de las economías domésticas. Este año ha sido el PSOE el que ha ofrecido sus Casas del Pueblo para tan noble iniciativa. Las televisiones se suman al festín y ofrecen estos días su cobertura mediática, y todo el mundo asiente desde su sofá, con la conciencia tranquila, cuando emiten la noticia de que una asociación de madres y padres de aquí o allá organiza el reciclado de libros de cursos pasados.

En el fondo subyace la idea, tan perversa como arraigada, de que el libro de texto es un material caro, obligado y abusivo, contra el que es necesario una rebelión ciudadana. Las editoriales, en esta simplona visión del mundo, representan lo peor del capitalismo salvaje: despiadadas organizaciones sin escrúpulos que imponen cambios innecesarios en los materiales para aumentar cada año sus ventas y que buscan, con la coartada de la educación, el lucro a costa de los indefensos padres de familia. El agravio se consuma y las ideas se consolidan cuando cada padre, llegado septiembre, debe abonar una media de 200 euros por hijo en material educativo. ¡Y sin financiación, como un móvil o unas vacaciones!

Los clásicos Austral de toda la vida
El amor a los libros se enseña desde pequeñito
Con prejuicios tan enquistados se hace muy difícil defender al libro de texto. Pero esta realidad puede verse desde ángulos bien diferentes. Un servidor lleva ocho años trabajando en el mundo editorial y otros tantos en la educación. Conozco de primera mano las cuantiosas inversiones que las editoriales han hecho y hacen para renovar sus materiales y mejorar la calidad de la enseñanza: hablo de libros de texto digitales, de investigación en innovaciones pedagógicas (aportaciones de las neurociencias a enseñanza, aplicación de rutinas de pensamiento, aprendizaje basado en problemas, aprendizaje por competencias…), y equipos numerosos de especialistas, pedagogos, asesores, correctores...

Sí, la realidad es que el libro de texto es un material caro, sensible, con un complicado y costoso sistema de producción, en el que intervienen miles de profesionales de la enseñanza y de la edición (que da de comer a muchas familias: libreros, comerciales, distribuidores…) y que pretende llegar a ese terreno de la innovación educativa que el sector público ni puede ni quiere asumir.

Todo esto, claro, con España en un lugar sonrojante en los informes de la OCDE, con un 20% de alumnos incompententes en comprensión lectora o matemáticas y ciencias, y con unas tasas de abandono escolar en torno al 25%...

Sí, la realidad puede ser otra bien distinta. Por ejemplo, que las editoriales han invertido ingentes cantidades en libros digitales que no obtendrán retorno porque la administración ha frenado la digitalización de las aulas por falta de recursos. Por no decir que hay comunidades autónomas que, en la demonización del libro de texto, han implantado sistemas de gratuidad que han depreciado el valor de los libros y han minado al sector editorial y llevado a la ruina y al cierre a muchas editoriales educativas. Sistema de gratuidad, dicho sea de paso, que cercenan la relación que el niño establece con los libros (pues lo convierte prácticamente en un producto desechable, de usar y devolver) y, en el caso de los libros de ficción, menoscaba ese anhelo y ese derecho por el que suspiraban los intelectuales ilustrados: que cada persona pudiese crear su biblioteca personal.

Si a este cúmulo de adversidades se le suma la crisis y la inevitable reducción del gasto en las familias nos queda un panorama desolador y un sector tocado del ala.

Altos y bajos espíritus


Tal vez sea preciso recordar obviedades: la editoriales persiguen un legítimo beneficio empresarial, pero en su naturaleza y finalidad está la mejora de la calidad de enseñanza, un objetivo que no merecería ese generalizado desprecio social. El libro de texto es cultura, en su senido cabal, y este es el mensaje que no consigue llegar a la sociedad. Nadie ve las editoriales educativas como I+D.

Admitamos que reciclar libros de texto es bueno y que supone un ahorro para las familias, pero llevemos este argumento hasta el límite y valoremos hasta qué punto las buenas intenciones pueden tener consecuencias negativas: intercambiemos ropa hasta que cierren las tiendas de Zara, viajemos a la casa del pueblo de los abuelos y hundamos el turismo, comamos en el trabajo y acabemos con la hostelería, usemos el teléfono fijo y no el móvil, cambiemos las películas de vídeo y dejemos de ir al cine y al teatro… En fin, creemos una idílica sociedad de trueque y de buenos salvajes y condenemos el consumo como causa de todos los males.

Al fondo, una caja de tipos móviles o componedora o caballete


¡Mira que hay cosas en las que ahorrar antes que en la cultura y la educación! Nadie se escandaliza (al menos no se organizan campañas en contra) por el precio de un abono de fútbol, ni por las facturas del móvil ni el coste de un terminal, ni por el precio de la ropa de marca (ésa que llevan los chicos cuyas familias recelan en comprar libros), ni por la suscripción a una televisión de pago, ni por el plazo de un coche, ni por la cuenta de una cena en un restaurante… No, lo caro, lo inmoral y abusivo es el precio de los libros de texto que pretenden ayudar a que cada hijo de vecino sea un ciudadano formado, crítico y competente.

Mientras ésa sea nuestra escala de valores no es de extrañar que estemos en el furgón de cola de los informes PISA sobre calidad educativa y que el libro de texto sea, cada vez que se inicia la cacería del nuevo curso, una pieza para abatir a la que se apuntan, sin pensarlo dos veces, todos los ciudadanos de buena fe.

JOSÉ ANTONIO FRANCÉS

Editor de Filosofía y Lengua castellana y Literatura (Barcelona)



domingo, 15 de septiembre de 2013

El editorial de ABC contra la sedición

EL GOBIERNO DE ESPAÑA DEBE HACER FRENTE A LA SEDICIÓN INDEPENDENTISTA

Cartel de los secesionistas con un aire
 que recuerda a dibujos de la Guerra Civil española


El desafío del na­cio­na­lis­mo ca­ta­lán con­tra Es­pa­ña ha des­bor­da­do nues­tro mar­co le­gal. No ca­ben ya más in­ten­tos de bus­car com­po­nen­das im­po­si­bles. Es tiem­po de en­ca­rar de fren­te y con la ley en la mano un re­to que ame­na­za nues­tro mo­de­lo de con­vi­ven­cia y la pro­pia con­ti­nui­dad de Es­pa­ña co­mo tal. Hoy asis­ti­mos a una se­di­ción en to­da re­gla por par­te del Go­bierno ca­ta­lán. Ya no ca­mu­flan su me­ta, se tra­ta de des­truir Es­pa­ña, una de las na­cio­nes más an­ti­guas de Eu­ro­pa.
El Eje­cu­ti­vo au­to­nó­mi­co ca­ta­lán quie­re rom­per el Es­ta­do y el mar­co ju­rí­di­co que to­dos los es­pa­ño­les acor­da­ron otor­gar­se por abru­ma­do­ra ma­yo­ría. El Go­bierno de Ra­joy no pue­de se­guir in­hi­bién­do­se ni dia­lo­gan­do en la som­bra con los se­di­cio­sos que in­cum­plen la ley.

Imagen del akelarre separatista
El Eje­cu­ti­vo de Ar­tur Mas se ha al­za­do abier­ta­men­te con­tra nues­tro or­de­na­mien­to le­gal, apro­ba­do li­bre­men­te en de­mo­cra­cia. La Ge­ne­ra­li­tat ame­na­za con or­ga­ni­zar un re­fe­rén­dum in­cons­ti­tu­cio­nal. Ade­más, des­oye sis­te­má­ti­ca­men­te las sen­ten­cias del Su­pre­mo y el TC cuan­do no se plie­gan a sus dog­mas. En una Ca­ta­lu­ña con pro­ble­mas eco­nó­mi­cos agu­dí­si­mos, Ar­tur Mas ha si­do in­ca­paz de apro­bar los pre­su­pues­tos, el pri­mer de­ber de un go­ber­nan­te. Su úni­co pro­gra­ma es la per­se­cu­ción sec­ta­ria de to­do lo que ten­ga el mí­ni­mo po­so es­pa­ñol, en un afán de rom­per las ama­rras afec­ti­vas se­cu­la­res y fo­men­tar la in­de­pen­den­cia. Los se­di­cio­sos tra­ba­jan a tiem­po com­ple­to con­tra Es­pa­ña, la na­ción de la que siem­pre han for­ma­do par­te, pues Ca­ta­lu­ña ja­más ha si­do in­de­pen­dien­te. Rees­cri­ben la his­to­ria con men­ti­ras, que se in­cul­can des­de las es­cue­las, don­de se fo­men­ta la aver­sión a lo es­pa­ñol. Se mien­te tam­bién so­bre la fi­nan­cia­ción, cuan­do, por ejem­plo, ABC aca­ba de re­cor­dar con da­tos ofi­cia­les que el Es­ta­do des­ti­na a ca­da ca­ta­lán un 20,6% más que a un va­len­ciano, o un 7% más que a un ma­dri­le­ño. La te­le­vi­sión au­to­nó­mi­ca, que cues­ta ca­si tres­cien­tos mi­llo­nes anua­les a las ar­cas ca­ta­la­nas, se ha con­ver­ti­do en un apa­ra­to de pro­pa­gan­da con­ti­nua a fa­vor de la in­de­pen­den­cia. Los me­dios pri­va­dos son sub­ven­cio­na­dos pa­ra que se aven­gan a las te­sis del po­der se­pa­ra­tis­ta. El es­pa­ñol, el idio­ma más ha­bla­do en Ca­ta­lu­ña, es­tá prohi­bi­do de fac­to en las es­cue­las y en los ró­tu­los. La Ge­ne­ra­li­tat in­cum­ple las sen­ten­cias an­te la mi­ra­da abú­li­ca del Go­bierno y la po­se fi­lo­na­cio­na­lis­ta del PSOE, que no acier­ta a em­bri­dar al PSC.

En re­su­men: es­tá en mar­cha una ope­ra­ción de gran ca­la­do, su­fra­ga­da con di­ne­ro pú­bli­co, pa­ra lo­grar en bre­ve la in­de­pen­den­cia de Ca­ta­lu­ña. Se da in­clu­so el sar­cas­mo de que la Ge­ne­ra­li­tat, res­ca­ta­da por el Es­ta­do por­que es in­ca­paz de afron­tar sus deu­das y co­lo­car sus bo­nos, des­ti­na par­te de ese apo­yo eco­nó­mi­co a fi­nan­ciar la de­mo­li­ción de Es­pa­ña, de la que siem­pre ha for­ma­do par­te y gra­cias a cu­ya so­li­da­ri­dad ca­mi­na.

ABC tie­ne en­tre sus prin­ci­pios irre­nun­cia­bles la de­fen­sa de Es­pa­ña, de su uni­dad y de su sis­te­ma de li­ber­ta­des. Por eso ha lle­ga­do la ho­ra de se­ña­lar que el Go­bierno no es­tá ac­tuan­do con la di­li­gen­cia de­bi­da an­te el en­vi­te del na­cio­na­lis­mo ca­ta­lán. Man­te­ner una agen­da se­cre­ta con Mas o bus­car un per­fil si­len­cio­so an­te un desafío ma­yúscu­lo son tác­ti­cas que re­fle­jan una ac­ti­tud acom­ple­ja­da an­te el se­pa­ra­tis­mo. El Go­bierno ha re­nun­cia­do a ex­pli­car a los ca­ta­la­nes y al res­to de los es­pa­ño­les que la Ge­ne­ra­li­tat es­tá vul­ne­ran­do fla­gran­te­men­te las nor­mas de nues­tra de­mo­cra­cia. Y lo que es peor, no obli­ga al in­frac­tor a cum­plir­las, una de­sidia que po­ne en ries­go la pro­pia in­te­gri­dad de Es­pa­ña. El Go­bierno no ha he­cho pe­da­go­gía. No res­pon­de po­lí­ti­ca­men­te a la ba­ta­lla pro­pa­gan­dís­ti­ca que ha en­ta­bla­do la Ge­ne­ra­li­tat. No exis­te un con­tra­dis­cur­so que cuen­te la ver­dad fren­te al bu­lo del «Es­pa­ña nos ro­ba» y la mix­ti­fi­ca­ción del pa­sa­do.
Quema de la bandera de Francia, la UE y la de España, junto con el retrato del Rey

La his­to­ria de la de­mo­cra­cia es­pa­ño­la ha si­do la de cons­tan­tes ce­sio­nes a los na­cio­na­lis­mos dis­gre­ga­do­res, error en el que han in­cu­rri­do tan­to PSOE co­mo PP. Los su­ce­si­vos mo­de­los de fi­nan­cia­ción se han di­se­ña­do al dic­ta­do del na­cio­na­lis­mo ca­ta­lán. Za­pa­te­ro, que hi­zo un da­ño in­cal­cu­la­ble a la es­ta­bi­li­dad de es­te país, abrió la ca­ja de Pan­do­ra es­ta­tu­ta­ria, dan­do alas al se­pa­ra­tis­mo. Ra­joy aca­ba de apro­bar un dé­fi­cit a la car­ta pa­ra Ca­ta­lu­ña y ne­go­cia en la som­bra un es­ta­tus eco­nó­mi­co es­pe­cí­fi­co, dis­cri­mi­na­dor pa­ra el res­to de los es­pa­ño­les. Las lec­cio­nes de la his­to­ria son con­clu­yen­tes. Las con­ce­sio­nes no cal­man las an­sias se­ce­sio­nis­tas, al re­vés. Ca­da re­nun­cia es so­lo la an­te­sa­la de una exi­gen­cia ma­yor, has­ta lle­gar a la rup­tu­ra del Es­ta­do, ob­je­ti­vo por na­tu­ra­le­za de los par­ti­dos na­cio­na­lis­tas.

La vi­ce­pre­si­den­ta del Go­bierno ha de­cla­ra­do que fren­te al en­vi­te de los in­sur­gen­tes ca­ta­la­nes ha­brá «diá­lo­go y Cons­ti­tu­ción». Pues no. Lo que de­be ha­ber es Cons­ti­tu­ción y cum­pli­mien­to de la ley, uti­li­zan­do si es me­nes­ter to­das las he­rra­mien­tas que pre­vé la Car­ta Mag­na. Una vez que los se­di­cio­sos aca­ten el mar­co le­gal se­rá cuan­do se pue­da dia­lo­gar, no an­tes. La po­lí­ti­ca del per­fil ba­jo su­po­ne ade­más de­jar a su suer­te a los mi­llo­nes de ca­ta­la­nes que se sien­ten es­pa­ño­les, aco­sa­dos por la Ge­ne­ra­li­tat, que fo­men­ta el odio a Es­pa­ña y a quie­nes se iden­ti­fi­can con ella. ABC, en con­gruen­cia con su his­to­ria y sus prin­ci­pios, pi­de al Go­bierno un cam­bio de rum­bo y que to­me las me­di­das ne­ce­sa­rias pa­ra de­fen­der la uni­dad de Es­pa­ña, tal y co­mo de­man­dan la ma­yo­ría de los es­pa­ño­les. De po­co val­drá su­pe­rar la cri­sis eco­nó­mi­ca si lo que que­da al fi­nal es una Es­pa­ña mu­ti­la­da.


PUBLICADO EN ABC EL 12 DE SEPTIEMBRE DE 2013

domingo, 19 de mayo de 2013

Pastar en el presupuesto, escrito por Pérez Galdós en 1912

El autor de los Episodios nacionales, Benito Pérez Galdós



"Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta. Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte. No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos... Si nada se puede esperar de las turbas monárquicas, tampoco debemos tener fe en la grey revolucionaria (...) No creo ni en los revolucionarios de nuevo cuño ni en los antediluvianos (...) La España que aspira a un cambio radical y violento de la política se está quedando, a mi entender, tan anémica como la otra. Han de pasar años, tal vez lustros, antes de que este Régimen, atacado de tuberculosis ética, sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental"


Magnífica portada de una de sus obras
Fragmento del libro de Benito Pérez-Galdós "La fe nacional y otros escritos sobre España" publicado en 1912

lunes, 4 de febrero de 2013

Nuevo blog, Al cabo de la calle

Portada del nuevo blog

Tengo el gusto de anunciaros un nuevo blog. Este descansa en el ABC de Sevilla y tratará, como todos, de lo divino y de lo humano, de lo material y su contrario. Es la revolución tecnológica que nos pone al alcance de la mano un espacio ilimitado para dejar constancia, opinión y criterio. Este nuevo blog convivirá con Los dioses emboscados, más personal y autónomo. Desde aquí les invito a que visiten Al cabo de la calle y me dejen sus comentarios. Prometo contestarlos todos. Muchas gracias y que disfruten.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Leer primero y luego ver la fecha y quién lo escribió

Los 140 caracteres


«Todos los trabajadores, ante la angustiosa situación presente, han de
preguntarse a qué se debe el que, a pesar de los constantes cambios de
Gobierno, a pesar de haber gobernado las izquierdas, a pesar de los
Gobiernos de centro y de derecha, el paro aumente sin cesar, la
carestía de vida se haga cada vez más agobiadora y la pugna entre las
clases sea cada día más áspera.
Fácil es comprobar la existencia de
estos problemas y aun su agravación. 


Con Gobiernos en que figuraban ministros socialistas, todas las calamidades
que abruman a la masa obrera no sólo no tuvieron solución, sino que se agudizaron. Con Gobiernos de derecha, toda la política se orienta en contra de los
productores; empeoran las condiciones de trabajo, se reducen los
jornales, aumentan las jornadas, se los persigue
, etc. ¿Qué significa esta

coincidencia en el fondo de los partidos políticos, sean de derechas o 
sean de izquierdas? Significa que el régimen de partidos es
incapaz de organizar un sistema económico que ponga a cubierto a la
masa popular de estas angustias; que tanto unos partidos como otros
están al servicio del sistema capitalista



Mientras la terrible crisis económica actual ha arruinado o está en camino de arruinar a los
modestos productores, y la masa obrera sufre como nunca la pesadilla
del paro, la cifra de los beneficios obtenidos por los beneficiarios
del orden actual de cosas, los dueños de la Banca, es elevadísimo.

Así la tarea urgente que tienen los productores es ésta: destruir el
sistema liberal, acabando con las pandillas políticas y los tiburones
de la Banca.»


Aunque parezca que esto es de ayer tarde, resulta que lo escribió un
tal Jose Antonio Primo de Rivera en 1935, ¡ hace 77 años!  ("Arriba", nº 20, 21 de noviembre de 1935).

martes, 30 de octubre de 2012

La secesión unilateral

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¿Y los huevos duros donde están? El camarote de los hermanos Mas


La Unión Europea es una asociación de Estados soberanos, pero no basta con proclamar unilateralmente tal condición para ser reconocido como miembro. Los textos legales en los que se basa la UE son claros al respecto y el Derecho Internacional tampoco ofrece dudas: una parte segregada de un Estado matriz debería iniciar todo el proceso para alcanzar su reconocimiento internacional, primero, y solo después podría aspirar a ser aceptado como miembro de la UE, un trayecto en el que necesitaría contar con la aprobación expresa de España, que mantendría su condición de miembro y, por tanto, su derecho de veto. Los artículo 4 y 20 del Tratado de Funcionamiento de la Unión especifican que los socios avalan las competencias nacionales, «especialmente las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial» y que si se pierde la nacionalidad del país miembro, se pierde de inmediato la europea.


Los partidarios de la independencia deben explicar claramente a los catalanes lo que eso significa, porque la condición de «Estado miembro de la UE» que ofrece Artur Mas no es algo que esté en sus manos poder cumplir. Lo que en realidad está prometiendo es un futuro dudoso e inquietante, más parecido a Kosovo, un territorio que cuatro años después de haberse declarado independiente carece hasta de prefijo telefónico y que, desde luego, no puede decir que su integración europea esté próxima. A lo largo de la historia, la UE se ha hecho a base de unir entidades políticas, porque se trata precisamente de ello, de ganar peso juntos y cultivar las cosas que tenemos en común los europeos, no las diferencias. Solo ha habido el caso de un territorio, Groenlandia, que ha preferido separarse del país al que estaba unido, Dinamarca, lo que supuso en consecuencia su salida de la UE. Lo que no existe todavía es el caso de un territorio que quiera salir de la UE para volver a entrar en la comunidad, con todo el componente de extravagancia que comportaría este viaje con destino al punto de partida.


Europa se protege de las aventuras. Si las aspiraciones de Cataluña se generalizasen en otras regiones —si en lugar de ser la Europa de los Estados fuera la de las regiones—, significaría el colapso de unas instituciones que, si les cuesta moverse con 27 votos, se paralizarían con 80 o más voces. Alguien puede decir que esa disolución de los Estados sería la única manera de que se forzase la creación de unos Estados Unidos de Europa, pero esa ambición está muy lejos de las aspiraciones del nacionalismo. Además de enarbolar pomposamente una pirotecnia soberanista con la que pretende confundir a los catalanes, Mas tendría que explicar a los votantes que si se consideran «ahogados» por la España de las autonomías, deberían horrorizarse ante la perspectiva de ser una micronésima parte de una gran Europa unida.




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Colonia francesa, no confundir
EDITORIAL DEL DIARIO ABC DE 30 /10/12

jueves, 25 de octubre de 2012

El artículo de Felix de Azúa sobre el PSOE que levanta ampollas

Y el heredero de Zapatero como si con él no fuera la cosa

Los dirigentes del partido han de ser lúcidos sobre sus errores. Han de averiguar (o decidir) si la desafección se produce, sobre todo, por su incomprensible deriva nacionalista. La habitual alianza con toda clase de partidos patrióticos ha acabado por desconcertar al elector. Si alguien vota socialista, ¿qué está eligiendo? ¿A los que legalizaron Bildu? ¿A los casi independentistas catalanes, como el conjunto Maragall? ¿O a los sindicalistas andaluces? Este primer punto debe esclarecerse de inmediato, teniendo presente que el socorrido “federalismo” no se lo cree nadie. Es más, no se lo creen ni quienes se dicen federalistas porque no han sido capaces de aclarar a qué federalismo se refieren, en qué consiste y por qué iba a servir para algo.
Sobre este punto, el antiguo votante socialista cree recordar que el partido fue, algún día, un partido español y constitucional. Y que tenía perfectamente claro que el nacionalismo solo puede ser una ideología reaccionaria: es sentimental e irracional, pone al territorio por encima de los ciudadanos, se basa en la pedagogía del odio, oculta tras la bandera la despiadada explotación de la oligarquía así como las corrupciones de los oligarcas, es totalitaria, es excluyente, practica la mentira sistemática y roza los comportamientos fascistoides.

Leer el artículo completo en El País 24 de octubre de 2012

domingo, 21 de octubre de 2012

Esclarecedoras palabras de Ramón y Cajal sobre los nacionalismos escritas en 1934



Ramón y Cajal fue premio Nobel de Medicina en 1906 por descubrir los mecanismos que gobiernan la morfología
y los procesos conectivos de las células nerviosas

«Deprime y entristece el ánimo, el considerar la ingratitud de los vascos, cuya gran mayoría desea separarse de la Patria común. Hasta en la noble Navarra existe un partido separatista o nacionalista, robusto y bien organizado, junto con el Tradicionalista que enarbola todavía la vieja bandera de Dios, Patria y Rey.

En la Facultad de Medicina de Barcelona, todos los profesores, menos dos, son catalanes nacionalistas; por donde se explica la emigración de catedráticos y de estudiantes, que no llega hoy, según mis informes, al tercio de los matriculados en años anteriores. Casi todos los maestros dan la enseñanza en catalán con acuerdo y consejo tácitos del consabido Patronato, empeñado en catalanizar a todo trance una institución costeada por el Estado.

A guisa de explicaciones del desvío actual de las regiones periféricas, se han imaginado varias hipótesis, algunas con ínfulas filosóficas. No nos hagamos ilusiones. La causa real carece de idealidad y es puramente económica. El movimiento desintegrador surgió en 1900, y tuvo por causa principal, aunque no exclusiva, con relación a Cataluña, la pérdida irreparable del espléndido mercado colonial. En cuanto a los vascos, proceden por imitación gregaria. Resignémonos los idealistas impenitentes a soslayar raíces raciales o incompatibilidades ideológicas profundas, para contraernos a motivos prosaicos y circunstanciales. «

¡Pobre Madrid, la supuesta aborrecida sede del imperialismo castellano! ¡Y pobre Castilla, la eterna abandonada por reyes y gobiernos! Ella, despojada primeramente de sus libertades, bajo el odioso despotismo de Carlos V, ayudado por los vascos, sufre ahora la amargura de ver cómo las provincias más vivas, mimadas y privilegiadas por el Estado, le echan en cara su centralismo avasallador.

No me explico este desafecto a España de Cataluña y Vasconia. Si recordaran la Historia y juzgaran imparcialmente a los castellanos, caerían en la cuenta de que su despego carece de fundamento moral, ni cabe explicarlo por móviles utilitarios. A este respecto, la amnesia de los vizcaitarras es algo incomprensible. Los cacareados Fueros, cuyo fundamento histórico es harto problemático, fueron ratificados por Carlos V en pago de la ayuda que le habían prestado los vizcaínos en Villalar, ¡estrangulando las libertades castellanas! ¡Cuánta ingratitud tendenciosa alberga el alma primitiva y sugestionable de los secuaces del vacuo y jactancioso Sabino Arana y del descomedido hermano que lo representa!.

La lista interminable de subvenciones generosamente otorgadas a las provincias vascas constituye algo indignante. Las cifras globales son aterradoras. Y todo para congraciarse con una raza (sic) que corresponde a la magnanimidad castellana (los despreciables «maketos») con la más negra ingratitud.

A pesar de todo lo dicho, esperamos que en las regiones favorecidas por los Estatutos, prevalezca el buen sentido, sin llegar a situaciones de violencia y desmembraciones fatales para todos. Estamos convencidos de la sensatez catalana, aunque no se nos oculte que en los pueblos envenenados sistemáticamente durante más de tres decenios por la pasión o prejuicios seculares, son difíciles las actitudes ecuánimes y serenas.
No soy adversario, en principio, de la concesión de privilegios regionales, pero a condición de que no rocen en lo más mínimo el sagrado principio de la Unidad Nacional. Sean autónomas las regiones, mas sin comprometer la Hacienda del Estado. Sufráguese el costo de los servicios cedidos, sin menoscabo de un excedente razonable para los inexcusables gastos de soberanía.

La sinceridad me obliga a confesar que este movimiento centrífugo es peligroso, más que en sí mismo, en relación con la especial psicología de los pueblos hispanos. Preciso es recordar –así lo proclama toda nuestra Historia– que somos incoherentes, indisciplinados, apasionadamente localistas, amén de tornadizos e imprevisores. El todo o nada es nuestra divisa. Nos falta el culto de la Patria Grande. Si España estuviera poblada de franceses e italianos, alemanes o británicos, mis alarmas por el futuro de España se disiparían. Porque estos pueblos sensatos saben sacrificar sus pequeñas querellas de campanario en aras de la concordia y del provecho común.
 

El Mundo a los Ochenta Años. Parte II». Madrid 1934.

Dibujo científico

















SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL

jueves, 11 de octubre de 2012

Manifiesto de la Plataforma ciudadana 12 de octubre en Sevilla



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Catalanes que no quieren la independencia



Estimado amigo,

Convive, con la cotidiana lucha de familias y empresas españolas por salir adelante de esta crisis económica, el desafío de quienes, frente a los demás,  reivindican  una independencia que subvierta aquellos valores en los que los españoles nos reconocemos y encontramos: unidad, solidaridad, igualdad y libertad, recogidos ampliamente en nuestra Constitución.

Abundan los representantes de las más altas Instituciones de los distintos Poderes del Estado que, como mucho, contraponen  una calculada abstención ante tal atentado contra la solidaridad entre españoles o recurren a meros  argumentos económicos para, sobre ellos, mantener la unidad de todos los españoles como si la Unidad de nuestra Nación, tan sólo dependiera del saldo de una cuenta de pérdidas y ganancias. En la España, esa en  la que nos reconocemos, que ha conseguido avanzar en la integración de todos cuantos han venido buscando un futuro digno, se le ha impuesto a nuestros hijos un adoctrinamiento que, impunemente, los va envenenando  en el odio al semejante a lomos de una historia local maniquea  y falsa que sólo busca levantar fronteras allí donde la tierra era llana.

Si educar en el odio al diferente es, afortunadamente, una práctica socialmente reprobada y judicialmente perseguible, ¿qué razón encontramos para permitir una educación que fomente e  inocula el odio entre los españoles según su residencia?

Las propias lenguas de España parece que han dejado su natural esencia de mecanismo social de entendimiento para ponerse al servicio del enfrentamiento y blandirse como obstáculos en el desarrollo vital de aquellos que han de procurarse su porvenir en otras tierras distintas de las que le vieron nacer.

Quienes impulsamos esta celebración del 12 de Octubre, hacemos un llamamiento, a todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria, a las extraparlamentarias y a la sociedad civil en general, a trabajar juntos en alumbrar soluciones inmediatas ante la grave crisis económica, política, social y moral que invade nuestro país.

Pónganse los partidos políticos de acuerdo porque la sociedad ya lo está en defender este espacio de solidaridad y ayuda mutua que es España. Dejen de ser entes autistas incapaces de ponerse de acuerdo salvo cuando se trata de sacar adelante un plan financiero de ajuste impuesto por Bruselas. España no es un solo un puñado de cifras económicas ni una Nación que por única ley tenga el reglamento de un casino.

Es la hora de un gran acuerdo nacional que responda, sin complejos, a las amenazas, hasta ahora, impunes que desde las propias instituciones de la Nación se están llevando a cabo por quienes de una manera u otra han decidido socavar los cimientos de España y lo hacen, para mayor escarnio, con dinero público.

Es la hora inaplazable de replantearse  sin miedos ni servidumbres, la organización territorial del Estado. Una sociedad democrática y madura tiene derecho a plantearse si sus administraciones atienden eficazmente los servicios públicos y así, revisar y remover todas aquellas duplicidades y triplicidades que sólo sirven a los intereses de la clase política y a los intereses territoriales de partido cargando sobre los hombros de los españoles, el peso de  unos presupuestos hipertrofiados que nos hace pagar impuestos hasta la extenuación.

En Cataluña durante el pasado mes de septiembre hemos podido constatar que el nacionalismo, apoyándose en la máxima autoridad de dicha Comunidad Autónoma, ha desafiado al pueblo español solicitando expresamente una consulta popular soberanista que no ha recibido una respuesta clara y contundente por parte del Gobierno de la Nación. Es por ello, por lo que nuestro manifiesto toma aún más importancia, considerando que la movilización de la sociedad civil es vital para mantener la unidad nacional y para superar resueltamente esta crisis que nos angustia pero que no conseguirá vencernos.

Si los políticos elegidos electoralmente continúan dimitiendo de su condición de representantes del pueblo español, se ahondará en esta sangrante realidad que nos muestra a España como una superposición de particularidades yuxtapuestas sin que nadie recuerde ni de dónde venimos ni si tenemos un futuro juntos.

La sociedad civil, los españoles que cada día nos echamos la Patria a hombros y con nuestro esfuerzo llenamos el plato de comida y las alforjas de esperanza, estamos seguros de que nos espera y nos pertenece un porvenir alegre en el que, por encima de tierras, lenguas y credos, nos reconozcamos en una España ancha, resuelta en su identidad y repleta en libertades.

Plataforma Ciudadana 12 de Octubre en Sevilla.



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Más de 50 periodistas y ocho cadenas de TV
en la presentación del acto contra la secesión



El acto de apoyo en Sevilla tendrá lugar el la Plaza de la Pescadería a la una del mediodía







miércoles, 3 de octubre de 2012

El territorio político es un proindiviso

Este año, la Hispanidad del 12 de octubre, en Cataluña

[...]
Pero ahora, tal como ha dibujado el debate Mas, ya no cabe silbar. La propuesta secesionista no permite la equidistancia, por la misma razón que no hay un punto intermedio sobre el matrimonio homosexual. A favor o en contra. Tampoco cabe la retórica de la reacción, ese empalagoso “la culpa es que no nos quieren”. Si pueden, que fundamenten su propuesta, que no es sencillo, pero que no se justifiquen. Me fascinan las piruetas de quienes, para defender ideas que hace dos días consideraban desvaríos, se explican a sí mismos. Toda su teoría es la de Jeanette: “Yo soy rebelde porque el mundo me hizo así”. Hacer sociología de uno mismo es negarse la capacidad de juicio. Deshonestidad intelectual.
El debate está abierto y, por supuesto, cabe abordar sus fundamentos. Algunos hemos dedicado libros a ello, pero, si me permiten una recomendación, busquen Secession, un clásico reciente escrito por un filósofo de procedencia marxista, Allen Buchanan. Su tesis es sencilla. El territorio político es un proindiviso, no una sociedad anónima. No es un contrato entre partes. Sevilla es tan mía como de un sevillano. O tan poco. Todo es de todos sin que nada sea de nadie en particular. Se decide en ese espacio jurídico, no se decide ese espacio. Mi propiedad es legítima porque existe previamente ese terreno común. Se vota dentro de las fronteras, no las fronteras. El “derecho” a la separación es, si acaso, derivado, respuesta a una violación sistemática de derechos básicos, como sucede con las colonias. La democracia resulta imposible si una minoría, en desacuerdo con las decisiones, amenaza con “marcharse con lo suyo”. Entonces la democracia rompe su vínculo con las decisiones justas y se convierte en un juego de amenazas. Lo podríamos llamar “el teorema de Marbella”: con una identidad compartida —que da el dinero— a prueba de carbono 14 y un “expolio fiscal” estratosférico, los marbellíes no pueden decidir que “se van con lo suyo”, porque, aunque dueños cada uno de su parcela, Marbella no es suya con independencia de una ley de todos y dentro de la cual cobra sentido hablar de mío y tuyo.
[...]

Extracto del artículo publicado en El País por Felix Ovejero "Teoría y práctica de la independencia" Para leerlo completo pinchar aquí