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| El senador no por mucho tiempo |
Pasada la euforia del 24-M gracias a los
tontos útiles de las naranjo-moraditos, Limones volverá otros cuatro años a su cortijo. Y con él la realidad. La primera de ella
el IBI que, ¡oh milagro de la informática!, no estaba disponible hasta que hubiéramos depositado el voto en la urna. No la funeraria pero casi. Porque como era previsible y pasándose su minoría por el arco de la portada de su hacienda, no ha hecho ni puñetero caso de bajarlo. Las casas valen menos, las familias ganan menos, los salarios caen a plomo, pero el senador autonómico y alcalde a ratos de Alcalá vuelve a subir el IBI. ¿Para qué?
Pues entre otras cosas me imagino que para
pagar a los asesores que se busque su Excelencia y que chupen de nuestros impuestos. Saludaremos de nuevo en Plaza del Duque 1 a los desechos de tienta, a los que hay que recolocar de otras mamandurrias pesoeras venidas a menos y que no tienen de dónde llevarse un sueldo calentito todos los meses.
Como aquí nos sobra el dinero y el equipo de nueve concejales, nueve, no son suficientes, ahora vienen los asesores. ¿De qué sirve hacer unas oposiciones de funcionario al Ayuntamiento si luego aparecen, si es que aparecen, esos
sabios municipales? Todo esto se solucionaría con un municipio democrático y transparente donde supiéramos qué se hace con el dinero de nuestros impuestos. Pero eso no interesa. Lo mejor es vivir en
la inopia y en el “fiestuki”, la “paguita” y el enchufe. La de veces que se habrá oído estos días decirle a don Antonio, “felicidades, don Antonio, ¿cómo va lo mío?”. Aunque el día menos pensado haya que hacer una derrama extra para cambiar una bombilla fundida porque no queda un euro.
PUBLICADO EN LA VOZ DE ALCALÁ EL 1 DE JULIO DE 2015