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Magníficas vistas desde el Castillo |
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Acceso a una vivienda en la planta alta |
A 66 kilómetros de Ayamonte, él último pueblo onubense de España o 188 de Sevilla, se encuentra una ciudad capaz de cautivar a los amantes del turismo de interior. Si de verdad quiere huir del sol y playa, si lo que busca es la belleza de los pueblos, su historia, su gastronomía, la tranquilidad y la armonía con la naturaleza, Mértola lo tiene todo. Situada en un promontorio montañoso que separa el Guadiana de su afluente Ribeira de Oeiras, ya era un puerto importante en la antigüedad. Aquí llegaban todos los productos del Mediterráneo a través de su principal río interior. El mismo que servía para transportar los minerales, oro, plata, cobre, más tarde pirita, de sus minas cercanas, las principales, S. Domingos y Aljustrel (hoy abandonadas y merecedoras de otra excursión para ver como era el paisaje industrial hace muchos siglos). Mértola fue ciudad prerromana, romana, pequeña capital de un reino musulmán y sede de los caballeros de la Orden de Santiago hasta convertirse en un burgo importante gracias a su puerto ¿Se puede pedir más?
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Calma y saber |
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A los pies del Guadiana, lo que queda de la torre |
La Torre del Río
Este monumento devastado de la Antigüedad tardía, único en el Mediterráneo Occidental, no ha podido resistir las tempestades del río Guadiana. Se trata de una torre defensiva al borde del río a la que se accedía desde las murallas de la ciudad por una pasarela de seis arcos con contrafuertes. Los paramentos están constituidos por grandes bloques de granito y mármol trabajado. Desde esta pequeña fortaleza se podía controlar la circulación de naves hostiles.
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Cuántas culturas han visto tus piedras |
Muralla de la ciudad vieja
Alrededor de mil metros constituyen las murallas de la ciudad vieja. Sus muros se adaptan perfectamente a la tipografía del terreno con torreones de planta cuadrada. Tres puertas daban acceso al interior y una puerta falsa permitía a sus habitantes salir. Al lado de la Puerta de la Ribera se encuentra el Hospital de la Misericordia, construido en el siglo XVI y hoy Museo de Arte Sacro. Destacan también la puerta de Beja que se abre al norte y la de Buraco que da a la ribera del río Oeiras. Es difícil datar la fecha de construcción de las murallas pero por el tipo de materiales utilizados encajan entre los siglos IV y VI de la Antigüedad tardía.
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Puerta de la Ribera |
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Campanario de la misericordia |
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La mirada de los siglos |
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Gracias, Jesucristo, por mantener un pueblo sin iluminados |
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San Sebastián o
sansestabien, dada su
poca expresividad |
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A hombros |
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Pura inocencia |
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María, madre de los cristianos |
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Nave central |
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Parihuela para trasladar indigentes muertos |
Iglesia de la Misericordia, actual Museo de Arte Sacro
Fue construida en el XVI por los hermanos de la Cofradía de la Misericordia, consagrados a tareas de asistencia social, entre ellas, darle cristiana sepultura a los muertos abandonados y sin recursos (unas sobrecogedoras parihuelas hechas a propósito para esto, dan cumplida cuenta en su interior). Anteriormente existía una pequeña iglesia medieval dedicada a Santiago. Cuenta con una sacristía, un templo (con una nave de bóveda de barco), hoy desafectado parcialmente al culto, y salas auxiliares, actuales salas de exposiciones. En este pequeño pero interesante museo se pueden ver varias esculturas recogidas de iglesias abandonadas de la comarca, en un estado bastante deteriorado, pero de una simpleza llamativa. Aquí, se encuentran a salvo del expolio y del robo. Asimismo, pinturas al óleo pertenecientes a altares de la Iglesia matriz.
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El Mediterráneo oriental en Portugal |
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Detalle de una pieza |
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Interior del museo |
La más importante colección de arte islámico de Portugal
Se encuentra en la colección de arte islámico del museo de Mértola. Esta exposición está situada en las antiguos graneros de una de las familias más poderosas, la Casa de los Braganza, muy ligada al tráfico portuario. Destacan las cerámicas con el vidriado a cuerda seca, muy desarrollado en Al-Andalus. Especial relevancia tienen los platos y las jarras. De los primeros se llevan la palma el que representa una escena de caza del siglo XI, en el que un ave de rapiña y un galgo persiguen a un antílope o gacela. La mayoría de las piezas provienen de la España musulmana. Se pueden ver igualmente objetos de la vida cotidiana como lucernas, instrumentos médicos, tijeras, perfumarios de delicadísimas paredes… Muchos de ellos se consideraban productos de lujo de la época venidos de Oriente.
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Silencio, siempre hay un paraiso gatuno en la sombra |
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Azul, azulejos |
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El mercado del color |
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Azul, vaqueros |
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Roma, nuestros cimientos |
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Capiteles, capitales de civilización y desarrollo |
La Casa Romana
Al hacer unas obras se encontró los vestigios de una gran casa romana en el subsuelo del actual Ayuntamiento. La exposición está dentro de las mismas excavaciones. La situación de la casa, al lado de la muralla y sus dimensiones, hacen pensar que pudo pertenecer a alguien acaudalado o poderoso. A tener en cuenta una magnífica estatua sin cabeza de un togado y capiteles muy bien labrados. Muchas de las obras expuestas no son originarias de Mértola.
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Torre del homenaje |
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La del reloj |
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La luz del camino |
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Rehabilitación |
El Castillo
Domina toda la ciudad. Se desconoce su origen, aunque los vestigios más antiguos son de época islámica. Se puede situar entre los siglos X y XI. Sobre el Alcázar islámico se irguió una fortaleza cristiana, cuya torre del homenaje está fechada en 1292. Fue la primera sede portuguesa de la Orden de Santiago, residencia de alcaldes y gobernadores y perdió su función militar en el siglo XVII. Desde entonces cayó en el abandono hasta que se recuperó recientemente (con sus aciertos y errores arquitectónicos) como espacio para actos culturales y exposiciones. Merece subir a la torre del homenaje para contemplar las vistas. Las del cementerio son espectaculares.
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La necrópolis desde arriba |
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Cementerio actual |
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La paz de los muertos |
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Siempre hay un recuerdo |
La necrópolis
Impresionante la galería o criptopórtico de 30 metros de largo y seis de alto que sirvió en su momento de almacén de alimentos e incluso de cisterna de agua más tarde. Existió además un baptisterio del siglo V y se conservan restos muy apreciados de mosaicos romanos, algunos de escenas de caza. Después de la conquista cristiana en 1238 el barrio fue completamente arrasado y se utilizó como cementerio, es por eso que se encuentre pegado al moderno camposanto. Como gran necrópolis entre el siglo XIV y XX ha permitido reconstruir mucho de los ritos funerarios e incluso estudiar los hábitos alimenticios y las enfermedades más comunes de los habitantes de Mértola. En la actualidad, los trabajos arqueológicos continúan.
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Templo romano, paleocristiano, mezquita e iglesia principal. El suelo de las creencias |
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Arcos polibulados en el Altar Mayor |
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Camino de oración |
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El minarete se perdió |
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La Virgen y el mirhab |
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Detalle del mirhab |
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Portico de entrada, el bien |
Iglesia principal (Antigua mezquita)
A los pies de la muralla del castillo se encuentra, toda encalada de blanco, la Igreja Matriz o más importante de Mértola. En teoría sobre esos cimientos existió un templo romano, luego uno paleocristiano y en el siglo XII se construyó una mezquita, que da fundamento a la actual. De planta cuadrada, con entrada lateral, tres puertas con arcos de herradura completamente árabes y el descubrimiento reciente en una rehabilitación del mirhab original, no deja lugar a dudas. Fue cristianizada por la Orden de Santiago que impone en su fachada una bella puerta de relieves que representan la lucha entre el bien (arriba) y el mal (abajo). En el XVI fue profundamente remodelada y perdió todo su artesonado policromado para dar paso en sus cinco naves con bóvedas polinervadas en el altar mayor. También se prescindió del minarete, transformado antes en torre.
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Maestros del empedrado. En España, nuestras calles, para vergüenza propia, eran así |
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Antigua via romana, camino de Beja |
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Hojas de acanto en el capitel |
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Los siglos, al descubierto en la Basílica paleocristiana |
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Aparecieron lápidas en griego |
Basílica paleocristiana
Fuera de la muralla, en la vía romana que une Mértola con Beja, hallamos una enorme necrópolis paleocristiana e islámica. Lo que hace único a este lugar es su colección de seis docenas de lápidas epigrafiadas paleocristianas, treinta de las cuales se encuentran expuestas. Por sus nombres, Antonia, Festulus o Amanda, sabemos los nombres de las personas que habitaron esta bellísima ciudad de Myrtilis. Cabe destacar también el conjunto de lápidas escritas en griego, que dan fe de la presencia de una pequeña comunidad original del Mediterráneo Oriental. Hay también una lápida de uno nacido en Libia. Se trataba sin duda de familias relacionadas con el comercio y cuyas creencias religiosas eran monoteístas.
Por último, hacer una mención de la casa del herrero y del telar donde se fabricaban mantas, ambos visitables.
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Motorizado |
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Correos. A las golondrinas las cornisas les parecen sobres |
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La perdiz |
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Bodegón vinícola |
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Amabilidad, calidad y buen precio |
En el plano gastronómico destacar los platos relacionados con la caza, que sus tres restaurantes más afamados elaboran con gusto. Nosotros quisimos comer en Migas, pero ¡oh! destinos inescrutables, ese día la cocinera no se había presentado a trabajar. No obstante, el dueño nos recomendó Tamuje, “tan bueno como el mío”, palabras textuales. Magnífica decisión, pues degusté un queso asado, tomates aliñados con ajo y orégano sin haber pasado en su vida por una cámara frigorífica y el jabalí guisado de la casa, por un módico precio que no llegó a los 15 euros. De postre, una increíble “bomba de chocolate”. Por supuesto, los vinos de la región, en todas sus variedades, son de quitarse el sombrero.
Para saber más, www.cm-mertola.pt
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Ciudad portuaria, ciudad burguesa |
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El anti internet |
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Aún no tiene aeropuerto, gracias a Dios |
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Arquitectura popular |