miércoles, 26 de diciembre de 2012

Día de los Santos Inocentes

Enlace permanente de imagen incrustada
El día 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes,
este símbolo significa que estás en contra del aborto

martes, 25 de diciembre de 2012

lunes, 24 de diciembre de 2012

Nidos artificiales de cerámica para cernícalos

Los nidos de cerámica se incrustaron
en la muralla del Castillo de Luna
¿Cómo se puede llamar cernícalo a un hombre ignorante y rudo? El cernícalo es un ave rapaz lista, de una destreza para su poca envergadura, apenas 40 centímetros, admirable. Y lo que es más contradictorio, amante de los espacios abiertos, de aires limpios y sanos. Además, es curioso, muy “entroncado” con la nobleza, al menos española. No son pocos los castillos de España en donde anidan entre los huecos de sus murallas estas pequeñas rapaces. Lejos de ser esto un inconveniente, es una bendición, alejan a las palomas y por tanto a las ratas, con lo cual el mal de piedra producido por el ácido de sus excrementos, se retrasa.
 

En Mairena del Alcor, Sevilla, cuando restauraron el Castillo de Luna, la que fue casa particular que adquirió el famoso arqueólogo George Edward Bonsor, se dieron cuenta de la importantísima colonia de cernícalos que allí habitaban. Con el fin de evitar que siguieran haciendo sus nidos entre los espacios de la mampostería idearon un sistema un tanto singular: crear sus propios nidos  artificiales de cerámica e incrustarlos durante la reforma. Para ello tuvieron que consultar con alfareros y hacerlos a mano. Hoy, estas piezas permanecen ocultas, pero aquí quedan reflejadas como otra curiosidad de barro cuya utilidad muy pocos podían aventurar que se fuera a producir.
 
El Castillo de Luna en Mairena cuando aún estaba en obras. Arriba en el centro se puede ver un cernícalo. Los
agujeros de la segunda muralla llevan sus correspondientes nidos de cerámica

Nido de cernícalo con sus crias. Esta imagen no es de Mairena

 

domingo, 23 de diciembre de 2012

Las torres de Cádiz en un día con niebla

"Un filósofo es un tipo que sube a una cumbre en busca del sol; encuentra niebla, desciende y explica el magnífico espectáculo que ha visto"
 
William Somerset Maugham 

La catedral nueva lucha por hacerse un hueco entre la bruma


Torre mirador con forma de garita


El puerto y sus gruas


Preciosa policromía de albero y sangre


Con una malla, en el sanatorio; al fondo un
trasatlántico fondeado en el puerto


Recién pintada como para una boda



Las torres de San Antonio. En un primer plano, una torre aprovechada como vivienda


El Cádiz de las alturas oculto, tan interesante o más que el visible a pie


La reina, la torre Tavira


Azoteas para perderse entre tanta belleza


 
La Catedral vence


A la izquierda, el edificio de Correos, a la derecha, Tavira


Una manita de pintura nunca viene mal




viernes, 21 de diciembre de 2012

Hasta el más torpe sabe arreglar aceitunas

Prietas o morunas. Otra forma de hacerlas

 

Paso 1: se lavan durante una semana cambiándoles el agua todos los días


Paso 2: un envase de plástico para dejarlas secar 


Paso 3: ponga en el fondo un trapo para filtrar, luego se tirará


Paso 4: compre un saco de sal gorda, es lo más económico


Paso 5: coloque las olivas en capas


Paso 6: una capa de sal, otra de aceitunas


Paso 7: ya están cubiertas todas. Espere al menos una semana larga


Paso 8: el proceso ha terminado


Paso 9: ahora se pueden aliñar al gusto. Con un chorreón de aceite
están muy buenas. Se las conoce como aceitunas prietas o morunas

jueves, 20 de diciembre de 2012

Vuelve el peluquero a domicilio


Un lujo asiático a precio muy económico: convertir el salón
de tu casa en uno de belleza
 
 
Hoy me he acordado de Vidal, mi peluquero a domicilio. Aunque eso de tener un señor que maletín en mano se presentaba en tu casa para poner orden con las tijeras a tus cabellos sonara a lujo de niño de papá, era más bien todo lo contrario. Nos lo buscó el portero de la finca, Miguel, escandalizado por lo que cobraban en las peluquerías del barrio por algo tan humano y natural como que te crezcan los pelos. Vidal era funcionario del Ayuntamiento de Madrid, sección barrenderos, pero no de los que empujaban la escoba, sino de los que organizaban a las cuadrillas. Por las tardes, para sacarse un sobresueldo, algo muy de la época de la Transición de la miseria a la postmiseria actual, pelaba por las casas. La primera vez que lo vi, he de reconocerlo, me dio miedo. Tenía los ojos como el Jonqueras, no confundir con el Llongueras, el de los champuses capilares, sino con el que ha pactado con la burguesía catalana despedirse de España sin que les cueste un euro. Yo creí que ese hombre me iba a dar un trasquilón de un momento a otro con el lado menos fijo de su ojo a la virulé para dejarme a la intemperie mi brecha en la cabeza producto de un émulo de ciclista. Pero no, Vidal, era bueno. Vaya si lo era. Marcabas un número de teléfono, de esos que tenían ruedecita y retorno de dial automático, y al día siguiente, sonaba un timbre y aparecía un señor bajito con una cartera negra en la mano. A él, lo que de verdad le gustaba, era pelarnos en serie, a todos los hermanos y papá. Eso eran unas pesetitas, creo recordar 50, no por barba, imberbe en este caso salvo nuestro santo progenitor, sino por cabellera.
 

Con el tiempo, aprendí los trucos del buen sujeto paciente que se expone a entregar la fuerza de sus cabellos. Primero, no dar conversación al técnico capilar salvo el tan consabido “como siempre, ya sabe”. Segundo, no estornudar con la navaja rasurando el cuello. Tercero, cerrar los ojos cuando la herramienta iguala con su filo el flequillo y las cejas, y por último, ahorrarse ser víctima de la colonia final -que deben comprar todos por arrobas porque siempre aparecen en envases cuneros- con la excusa de que nada más acabar te vas a duchar y quitar esos pelillos restantes en la nuca. Con esos cuatro mandamientos uno puede pasarse el resto de su vida sin tener que odiar ser pelado o perder el tiempo en la peluquería.

 

Ahora, eso de tener peluquero particular a domicilio vuelve. Como les digo, un pequeño anuncio en forma de octavilla se coló esta mañana por debajo de la puerta de casa. ¡Ser pelado en tu propia casa, sin colas ni esperas! ¡Vaya lujo asiático! Como en los mejores tiempos de la antemiseria. Sin ivas, sin tener que pagar a la SGAE por escuchar música en la radio, sin impuestos ni niños muertos. En tu casa, en babuchas y leyendo no una revista sobada de hace ni se sabe cuántos meses, sino el periódico del día, en formato papel o tableta que de eso ya hablaremos en otra ocasión. Del horrible y frío salón de belleza al salón de tu casa. Ahora bien, me pregunto, y los sindicatos del ramo de peluquería, ¿qué opinan de esta modalidad de trabajo en negro? ¿O les importa una higa los emprendedores autónomos?

lunes, 17 de diciembre de 2012

Leer primero y luego ver la fecha y quién lo escribió

Los 140 caracteres


«Todos los trabajadores, ante la angustiosa situación presente, han de
preguntarse a qué se debe el que, a pesar de los constantes cambios de
Gobierno, a pesar de haber gobernado las izquierdas, a pesar de los
Gobiernos de centro y de derecha, el paro aumente sin cesar, la
carestía de vida se haga cada vez más agobiadora y la pugna entre las
clases sea cada día más áspera.
Fácil es comprobar la existencia de
estos problemas y aun su agravación. 


Con Gobiernos en que figuraban ministros socialistas, todas las calamidades
que abruman a la masa obrera no sólo no tuvieron solución, sino que se agudizaron. Con Gobiernos de derecha, toda la política se orienta en contra de los
productores; empeoran las condiciones de trabajo, se reducen los
jornales, aumentan las jornadas, se los persigue
, etc. ¿Qué significa esta

coincidencia en el fondo de los partidos políticos, sean de derechas o 
sean de izquierdas? Significa que el régimen de partidos es
incapaz de organizar un sistema económico que ponga a cubierto a la
masa popular de estas angustias; que tanto unos partidos como otros
están al servicio del sistema capitalista



Mientras la terrible crisis económica actual ha arruinado o está en camino de arruinar a los
modestos productores, y la masa obrera sufre como nunca la pesadilla
del paro, la cifra de los beneficios obtenidos por los beneficiarios
del orden actual de cosas, los dueños de la Banca, es elevadísimo.

Así la tarea urgente que tienen los productores es ésta: destruir el
sistema liberal, acabando con las pandillas políticas y los tiburones
de la Banca.»


Aunque parezca que esto es de ayer tarde, resulta que lo escribió un
tal Jose Antonio Primo de Rivera en 1935, ¡ hace 77 años!  ("Arriba", nº 20, 21 de noviembre de 1935).