domingo, 16 de marzo de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
EL PREMIO
| Ayuntamiento de Alcalá. Uno de los menos transparentes de España |
En cualquier compañía seria la gestión de sus dirigentes es el paso que marca su éxito o fracaso. El objetivo de cualquiera de ellos medianamente preparado es hacerla eficiente, producir beneficios y contentar a sus clientes. Un ayuntamiento es una empresa no como otra cualquiera pero casi. Hay unos directivos, su alcalde y su equipo de gobierno, unos trabajadores, los funcionarios, y unos clientes, los administrados. Si la gestión es la correcta se mantienen en el cargo, si no, se les destituye; lo normal. Pues bien, aquí en Alcalá, el artífice de haber creado una deuda de caballo capaz de llevarnos a la ruina, no solamente continúa sino que además su partido le busca una salida gloriosa para tan inestimable esfuerzo de haber cabreado a todos, incluidos a los de su cuerda. Ni los funcionarios, los que no entraron con el carné en la boca que los hay y no pocos, ni los ciudadanos de Alcalá aprueban la forma de cómo está gobernando este pueblo. ¿Qué por qué sigue? La abstención, su perfecto aliado para que con 13.000 votos mal dirija una ciudad de 70.000 habitantes como Alcalá de Guadaíra.
A mí, sinceramente, que le hayan o no prometido un puestecito relevante en las listas del Parlamento europeo para mandarlo bien lejos me parece rocambolesco; una salida por la puerta de atrás para que el que venga aplique lo del borrón y cuenta nueva y si te he visto no me acuerdo; una patada hacia arriba para tenerlo calladito un tiempo en Bruselas donde estoy seguro que dejará a media Europa con la boca abierta, a siete mil euros el mes más gastos de representación y transporte. Esto no es serio. Si de verdad se cree que lo está haciendo tan bien hay que dejarle hasta el final, hasta que nos diga cuánto dinero debemos y a quién; hasta que haga públicas las cuentas públicas de este Consistorio; hasta que aplique la transparencia que a todo demócrata se le debe exigir y más cuando nos ha obligado con su desmesurada subida de impuestos en plena crisis a hacer un esfuerzo fiscal sin precedentes. Cuando todo esto ocurra, cuando sepamos de verdad dónde ha ido el sagrado dinero de los contribuyentes, usted se podrá ir tranquilo; mientras tanto, apechugue.
PUBLICADO EN LA VOZ DE ALCALÁ EL 14 DE MARZO
miércoles, 12 de marzo de 2014
El rincón de Bernardo, arte en miniatura
| Toni, cocinero e hijo de cocinero |
Allí donde comer es casi una religión, en esa maravillosa Euskalerría, donde el paisaje se confunde con el paisanaje, tienen un dicho y es que si en un sitio las tapas son buenas, el plato está asegurado que sea lo mismo. Al igual que las casas se hacen por los cimientos la pequeña cocina en miniatura garantiza la gran cocina. El rincón de Bernardo en Alcalá de Guadaíra, Sevilla, es uno de aquellos lugares donde te gustaría tener más de un estomago para degustar todas las alternativas que se te ofrecen. Respeto por la materia prima, lo mismo da que sean verduras, carnes o pescado; reverencia por la cocina tradicional, que no anticuada, por su pizca de innovación; y ganas de agradar al cliente son los tres patas de este restaurante que ha sabido mantenerse, pese a vientos y mareas, en su singladura diaria desde que se abrió.
| Ensaladilla de puchero |
Comer de tapas en este restaurante familiar es una experiencia al alcance de cualquiera y difícil de olvidar. Abrimos el festival con esa plato nacional tan fácil de hacer y tan poco logrado en la mayoría de los sitios: la ensaladilla rusa. Aquí la llaman de puchero (2,50 euros), por estar hervida las patatas en el mismo caldo. Lleva patas de cangrejo y se sirve coronada por huevas de lumpo rojas. Magnífica. Bien equilibrada su mayonesa, ligera, fresca y en ese grado de cochura perfecta de elementos, donde no hay uno más duro que otro.
| Tosta de bacalao |
| De sardina en arenque con pesto de piñones |
Nos recomiendan las tostas y degustamos dos. Una primera de sardina en arenque con mozarella y pesto de albahaca y piñones (3€) y la siguiente de bacalao, mismo precio, pero el pescado en dos texturas, en mousse y confitado. Las dos muy logradas y mejor presentadas.
| Alcauciles con bacalao |
Muy de estas fechas, ya oliendo los azahares de la Semana Santa, un pucherito de alcauciles, alcachofas para nuestros hermanos de Despeñaperros para arriba, con patata y bacalao (plato estrella ahora cuyo consumo se dispara). A tres euros y medio, todo un alarde de presentación y finura. Por no salirnos de los cánones, lo siguiente fue el potaje de vigilia (2,75), que vino en su correspondiente lata de conserva, que por ahora, si no se abusa de ella, está graciosa y elegante. Tiernos y muy dignos.
| Potaje de vigilia presentado en lata de conserva |
| Ventresca de atún en adobo templado |
Por último, y como colofón de la abstinencia de Cuaresma, una ventresca de atún en escabeche templado (3€). Para derretirse en la boca y fundir en el paladar la agradable sensación de equilibrio de un escabeche nada agresivo, muy suave y mejor marinado. A mi gusto una de las tapas que por si sola ya merece la pena volver. Los postres muy tradicionales, tomamos leche frita y tocinillos de cielo, son la guinda de esta cocina que parece haberse asentado en todo su esplendor.
La relación calidad precio, difícil de igualar en muchos kilómetros a la redonda. Muy recomendable. Otro día hablaremos de los manteles, que seguro que nos asombran.
martes, 11 de marzo de 2014
miércoles, 5 de marzo de 2014
sábado, 1 de marzo de 2014
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