Seamos objetivos, bienestar superbienestar, los que han vivido a costa de todos nosotros
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Las dos caras de la misma moneda |
Cuando se deja de creer en el
sistema el problema no es que cada cuatro años te abstengas de ir a votarles.
Empiezas por no separar las basuras y acabas por dejar de pagar tus impuestos.
Vamos, que llega el papelito del coche y sobre la marcha apuntas en el mismo a
bolígrafo los números de la bonoloto para ver si esta vez eres tú el que se ríe
de la crisis y del Estado del bienestar. Porque seamos objetivos, bienestar superbienestar,
los que han vivido a costa de todos nosotros con este rollo macabeo, llámese de
la singularidad de los pueblos, vulgo nacionalismo barato; Andalucía imparable,
osease mediocres políticos metidos a gestores o mujeres progresistas mientras
había pasta, porque finiquitada ésta se acabaron las creencias.
Si algo hemos aprendido en
estos últimos cinco años, aparte del sueldo que cobran nuestros representantes,
es que lo gratis no existe. Por fin las marías se han concienciado que es
tontería amontonar cajas y más cajas de pastillas para debajo de la lengua. Que lo que
tenga que ser será, y que lo acumulado por ellas en su armarito de las
“midicinas” se detrae, pongamos por caso, en arreglar las pistas de esos
flamantes aeropuertos sin aviones que nos hemos dado los españoles a nosotros
mismos. Ítem más, incluso ha habido un diputado de provincias, entre 67 creo
recordar, que ha renunciado a cobrar su dieta complementaria mensual de 1.800 euracos,
dado que tenía casa en Madrid como el resto de los piso tenientes capitalinos que
aún ponen el cazo.
Triste, muy triste, todos
esos chóferes que van a quedarse sin trabajo después de conducir los audis con
aire acondicionado y cristales tintados de tanta eminencia política. Aunque
bien mirado es una ventaja, porque con el compadreo que se acababa generando
después de esas intensísimas jornadas de trabajo, podías dar con tus huesos en
la trena, como le pasó al ex de Guerrero, el ex de la Junta que administraba
los ERE en un bar entre gin tonics y otros sustancias menos lícitas, según
propio testimonio ante la
juez Alaya , que me imagino que estará de veraneo, pero por
favor que vuelva pronto antes de que ya desconfiemos hasta de la Justicia.
Y lo peor de este panorama es
que por ahora no hay alternativas. Mires donde mires siempre verás a los
mismos. Llámense oportunistas de magenta reconvertidos o comunistas del alimón
que con una mano ocupan lujosos despachos en la Junta y con la otra fincas abandonadas
cuyos propietarios no tienen dinero ni con el que podar los árboles antes de
que ardan. Eso sí, todo con mucho arte y señorío, que hasta para llevar el
pañuelo palestino al cuello en pleno mes de agosto hay que tener morro y
prestancia. Pues nada, lo dicho, o puenteamos la luz o vamos demandando
facturas sin IVA hasta El Corte Inglés, pero por favor, que no nos pidan más
que recemos por ellos. Se tienen ya ganado su cielo, que no es el nuestro.
PUBLICADO EN ABC EL 31 DE JULIO DE 2012