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| Juntos pero no revueltos. Igual es una táctica comercial para vender Más |
sábado, 21 de febrero de 2015
martes, 17 de febrero de 2015
V jornada del arroz en Los Palacios
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| Para no perdérselo |
Si su fundador Manuel Mayo Troncoso levantara la cabeza estaría más que orgulloso de sus hijos, José Francisco y Fernando Mayo Cabrera. De la típica venta pasó a resturante, luego a hotel, 45 habitaciones, y la última apuesta, la compra de la Hacienda Santa Clotilde, preciosa construcción medio palaciega medio agrícola con sus jardines y cenadores para todo tipo de eventos.
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lunes, 16 de febrero de 2015
LOS EMBOZADOS Y FRANKENSTEIN
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| No, sí, lo que haga falta |
Hay un motivo, uno solo, que explica cuanto está pasando en los países del sur de Europa, especialmente el nuestro con lo que podríamos llamar "el misterio Podemos". Para ceñirnos a la experiencia española, podemos decir que fue terminar la dictadura —o quizás antes— y entregarse la nueva clase política "democrática" a la sistemática y tenaz tarea de cultivar la frustración en el electorado. ¿Recuerdan los 800.000 puestos de trabajo? Su autor intelectual acaba de jubilarse como parlamentario, en medio de un aura de santidad laica del que ha participado fervientemente la derecha. ¿Qué decir del "OTAN, de entrada no"? O del "se pudrirán en la cárcel", por parte del mismo que acaba de rechazar el simulacro de cadena perpetua pactado por su partido. Esto, por referirme sólo a algunas graves cuestiones que se me vienen a la cabeza.
La historia de la democracia en España es la de un gran engaño. Casi nada de lo sustancial prometido ha sido cumplido. La sensación sembrada en la sociedad es la de que se le ha tomado el pelo una y otra vez. ¿Es extraño que surja un tumor en el margen de la pantalla? Naturalmente, el margen es siembre el siniestro, faltaría más. Cuarenta años de Podemos escorado hacia la derecha tienen que producir otros tantos de inclinación arbitraria hacia el lado contrario. La "casta", que por supuesto existe, ha ido agotando todos los márgenes de confianza que la ciudadanía española ha ido depositando en ella con paciencia digna del santo Job. Lo último, el cartucho quemado que ha dado a Podemos la mano de la hija casadera en las tres bodas electorales próximas, ha sido la abdicación del principio sagrado de la vida o lo que es lo mismo, la reconducción legislativa para que el aborto deje de ser un derecho. La burla de los impuestos aún pudo encontrar alguna disculpa (los trucajes contables del Gobierno anterior, etcétera) pero en punto al aborto sólo cabe responder con las palabras de Gallardón: "¡Qué asco!" Son los que podríamos denominar "embozados", porque siempre nos han ocultado su verdadero rostro.
El viaje del Partido Popular a ninguna parte —ese centro que siempre se escapa hacia la izquierda hasta llegar a manos de los extraparlamentarios— ha creado el apagón final de la gran comedia. Ni la gente encuentra trabajo ni cree ya una sola palabra de cuanto le digan ni el PP ni el PSOE. De modo que Podemos se revela en realidad como un efecto científicamente inevitable de este diabólico juego de física mecánica que aburriría al mismo Descartes.
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A carta cabal, el blog de ÁNGEL PÉREZ GUERRA
lunes, 26 de enero de 2015
UNO
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| "Te toqué" |
Te besé.
Silencio.
Y no fuiste ajena,
sino sed
hecha
agua,
sombra
de luna
clara,
tinta
indeleble
que penetra
en mi cuerpo.
Te toqué.
Sentimientos.
Sangre
oscura
de invierno
que atenaza
mis venas
y percute
el cerebro,
y ese aire
tuyo,
sutil
que acaricia
el cabello.
Te sentí.
Conocedlo.
Ya tu silbo
amoroso
me golpea
por dentro.
Eso quiero.
Sabedlo.
Y mis dedos
arácnidos
agarraron
tu ser
y atraparon
tu sueños.
Porque,
al final,
ya no eres,
ni yo existo
en el centro,
sino una
persona;
uno que es el otro,
círculo
que se cierra,
unidad
en la nada,
que es perfecta
en el tiempo.
DOMINGO CARBAJO VASCO
Madrid, 25 de enero de 2015.
Silencio.
Y no fuiste ajena,
sino sed
hecha
agua,
sombra
de luna
clara,
tinta
indeleble
que penetra
en mi cuerpo.
Te toqué.
Sentimientos.
Sangre
oscura
de invierno
que atenaza
mis venas
y percute
el cerebro,
y ese aire
tuyo,
sutil
que acaricia
el cabello.
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| "Sentimientos, sangre oscura" |
Te sentí.
Conocedlo.
Ya tu silbo
amoroso
me golpea
por dentro.
Eso quiero.
Sabedlo.
Y mis dedos
arácnidos
agarraron
tu ser
y atraparon
tu sueños.
Porque,
al final,
ya no eres,
ni yo existo
en el centro,
sino una
persona;
uno que es el otro,
círculo
que se cierra,
unidad
en la nada,
que es perfecta
en el tiempo.
DOMINGO CARBAJO VASCO
Madrid, 25 de enero de 2015.
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| "Uno que es el otro" |
sábado, 24 de enero de 2015
EL CUENTO
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| "Tomaré algún insecto apestoso para sobrevivir" |
De pequeño, mi abuela nos solía recitar canciones y cuentos antes de irnos a dormir.
En muchos de ellos, el final feliz se traducía en que una bella princesa besaba a una rana o un sapo de aspecto infame y, transformado por el amor, el batracio daba paso a un príncipe de apostura inigualable que contraía, raudamente, matrimonio con la persona de sangre real que se había dignado en depositar las perlas de sus labios sobre su piel verdosa.
A veces, al lado de esta charca de agua sucia, me acuerdo con regularidad de tales historias y me domina la nostalgia, pues llevo aguardando años la realización de tal prodigio.
Mientras, mi vida transcurre en una lucha incesante por evitar ser comido por los peces o pescado por algún niñato aburrido que estrena caña; mientras trato de capturar para mi almuerzo algún insecto apestoso que me permita sobrevivir otro día como rana verde, croando inútil y estúpidamente a los grises y monótonos cielos que observo.
Nunca, durante estos años reptiles, apegado a una necesaria corriente de agua y entretenido en una terrible batalla por la supervivencia contemplé o me comentaron de alguna hermosa mujer, de rostro amable, vestida de galas y rodeada de servidumbre que se dignase, siquiera, acercase al rincón de agua encharcada donde transcurría mi monótona existencia.
Si acaso, vi pasar niñas aburridas, escapadas de colegios infames y de clases incomprensibles, a la búsqueda de aventuras falsas o de amores adolescentes, junto con señoras presurosas por sus múltiples quehaceres, embutidas en trajes desgastados por años de trabajo, servidumbre, matrimonio aburrido o, simplemente, miseria.
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| La rueda de molino |
Desesperado estaba ya porque, algún día, se cumpliese la profecía de mi abuela y que, de verdad, el milagro se hiciese realidad, cuando, un día, de pronto, una pizpireta molinera se aproximó a mi cubículo.
Al principio, pensé con pavor que su pretensión era derivar a su zuda la parca corriente que sustentaba mi ámbito de vida o entretenerse arrojándome piedras, como tantos otros hacían; pero no, aliviado observé que me contemplaba complacida y sonreía amablemente al observar mi piel verdosa y mis ancas retorcidas y prensiles.
Ciertamente, no me pareció una dulce princesa de los cuentos de hadas; sino más bien una moza ruda y fuerte, algo cargada de años y hombros, acostumbrada al trabajo diario y al trasiego de sacos de harinas, pero mis ojos cansados aceptaron disminuir sus expectativas en términos de belleza por la realidad de un nuevo cuerpo humano, para poder salir de aquel reptil encierro.
Tras un cierto proceso de acercamiento por parte de la dama, que me pareció pareo nupcial o invitación a un íntimo encuentro, ya no escondía mi frágil cuerpo, cuando ella se acercaba y procuraba, entonces, aparecer más limpio y que mis “croacs” fueran más sonoros y rítmicos.
Por fin, llegó el día en que todos mis sueños se hicieron realidad y la, ya a mi entender, joven y agradable moza se dignó depositar un beso, siquiera seco y tenue, en mis arrugas.
Al principio, pensé con pavor que su pretensión era derivar a su zuda la parca corriente que sustentaba mi ámbito de vida o entretenerse arrojándome piedras, como tantos otros hacían; pero no, aliviado observé que me contemplaba complacida y sonreía amablemente al observar mi piel verdosa y mis ancas retorcidas y prensiles.
Ciertamente, no me pareció una dulce princesa de los cuentos de hadas; sino más bien una moza ruda y fuerte, algo cargada de años y hombros, acostumbrada al trabajo diario y al trasiego de sacos de harinas, pero mis ojos cansados aceptaron disminuir sus expectativas en términos de belleza por la realidad de un nuevo cuerpo humano, para poder salir de aquel reptil encierro.
Tras un cierto proceso de acercamiento por parte de la dama, que me pareció pareo nupcial o invitación a un íntimo encuentro, ya no escondía mi frágil cuerpo, cuando ella se acercaba y procuraba, entonces, aparecer más limpio y que mis “croacs” fueran más sonoros y rítmicos.
Por fin, llegó el día en que todos mis sueños se hicieron realidad y la, ya a mi entender, joven y agradable moza se dignó depositar un beso, siquiera seco y tenue, en mis arrugas.
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| "Estallido de luminosidad" |
Como era de esperar, tras el correspondiente estallido de luminosidad, acompañado de una pléyade de colores y ruidos diversos, dejé mi cuerpo de asqueroso animal y me transformé en un hombre, gracias, sin duda, al poder transformador del amor y a la impresionante capacidad de un beso de tu dama por alterar, no sólo tu sustancia, sino también el mundo que me rodeaba.
Sin duda, me esperaban mágicas cosas y algún reino o castillo encantando estaba presto a servirme, pues mi molinera (un poco zafia y pueblerina, esto había que reconocerlo) sólo podía ser alguna Reina o castellana disfrazada bajo humildes alifafes, pero dominadora en ciernes de vastos territorios.
Poco tiempo después, contempladme, en el molino de piedra cabe al río, donde yace vuestro servidor, magro, sucio, casi desnudo, con las carnes estragadas por el trabajo diario y los malos tratos. Contempladme, tras esa pirueta, atrapado con cadenas a la rueda del molino, mientras que mi dama, con furia, me impreca por, a su entender, mi escasa devoción al trabajo de esclavo que me ha asignado y me azota en cuanto disminuyo el ritmo incansable de dar vueltas a la rueda que trajina el cereal.
Y, colorín, colorado, este cuento se ha acabado.
DOMINGO CARBAJO VASCO
Inspector de Hacienda del Estado
viernes, 16 de enero de 2015
LA FRUTA MADURA
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| Fallaci en Nueva York |
Lo cuenta Oriana Fallaci en su libro "La rabia y el orgullo", que recomiendo vivamente a todos en estos momentos críticos para Europa. El entonces alcalde de Nueva York lo dijo dirigiéndose a los equipos de rescate y reconstrucción de la zona cero donde yacían los restos de miles de víctimas del ataque a las torres gemelas. Era una reacción valerosa en tiempo real al gran desafío terrorista. Y los Estados Unidos resurgió de las cenizas, respondiendo al reto con ese ánimo que sólo la joven nación americana es capaz de imprimir a sus gestas. Porque la verdad—lo escribía obsesiva y tenazmente la periodista italiana en 2002—es que Europa está muerta. Mucho más hoy que entonces, más cautiva de sus propias automutilaciones en primer lugar y de la nueva invasión islámica después.
Algunos, pocos, llevamos mucho tiempo clamando por la natalidad en Europa. Y la primera forma de natalidad debería ser desechar el aborto. Pero nuestras prédicas caen, sistemáticamente, en saco roto. Así, no es extraño que los musulmanes, mucho más conscientes que nosotros de lo que procrear supone para la autodefensa, estén pasando a la ofensiva, porque nos ven débiles, y probablemente lo somos.
Para seguir leyendo el artículo de Ángel Pérez Guerra, pulse aquí
Algunos, pocos, llevamos mucho tiempo clamando por la natalidad en Europa. Y la primera forma de natalidad debería ser desechar el aborto. Pero nuestras prédicas caen, sistemáticamente, en saco roto. Así, no es extraño que los musulmanes, mucho más conscientes que nosotros de lo que procrear supone para la autodefensa, estén pasando a la ofensiva, porque nos ven débiles, y probablemente lo somos.
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jueves, 15 de enero de 2015
"Dippear", nueva patada al diccionario
| Nueva patada al diccionario: "dippear" |
"Dippear", del inglés "dip", salsa, nos ha dado por convertirla en verbo, como el inglés, solo que encima doblándole la de. "Dip" sería así literalmente, mojar, sin más aspavientos ni tonterías. Se moja un trozo de pan en la salsa del tomate o un triángulo de maíz en el guacamole, salsa mexicana cuya base es el aguacate. Por favor, señores propietarios de una gran cadena alimenticia, corrijan tamaño despropósito antes de que sea demasiado tarde. (Por ahora no he escuchado a nadie, ni joven ni adulto emplear el palabro anglosajón; estamos a tiempo).
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