lunes, 26 de enero de 2015

UNO


"Te toqué"


                       






















       

          Te besé.

Silencio.

Y no fuiste ajena,

sino sed

hecha

agua,

sombra

de luna

clara,

tinta

indeleble

que penetra

en mi cuerpo.



                      Te toqué.

Sentimientos.

Sangre

oscura

de invierno

que atenaza

mis venas

y percute

el cerebro,

y ese aire

tuyo,

sutil

que acaricia

el cabello.


"Sentimientos, sangre oscura"



                       Te sentí.

Conocedlo.

Ya tu silbo

amoroso

me golpea

por dentro.





                    Eso quiero.

Sabedlo.

Y mis dedos

arácnidos

agarraron

tu ser

y atraparon

tu sueños.



                          Porque,

al final,

ya no eres,

ni yo existo

en el centro,

sino una

persona;

uno que es el otro,

círculo

que se cierra,

unidad

en la nada,

que es perfecta

en el tiempo.



DOMINGO CARBAJO VASCO

Madrid, 25 de enero de 2015.



"Uno que es el otro"

sábado, 24 de enero de 2015

EL CUENTO

"Tomaré algún insecto apestoso para sobrevivir"


De pequeño, mi abuela nos solía recitar canciones y cuentos antes de irnos a dormir.

En muchos de ellos, el final feliz se traducía en que una bella princesa besaba a una rana o un sapo de aspecto infame y, transformado por el amor, el batracio daba paso a un príncipe de apostura inigualable que contraía, raudamente, matrimonio con la persona de sangre real que se había dignado en depositar las perlas de sus labios sobre su piel verdosa.

A veces, al lado de esta charca de agua sucia, me acuerdo con regularidad de tales historias y me domina la nostalgia, pues llevo aguardando años la realización de tal prodigio.

Mientras, mi vida transcurre en una lucha incesante por evitar ser comido por los peces o pescado por algún niñato aburrido que estrena caña; mientras trato de capturar para mi almuerzo algún insecto apestoso que me permita sobrevivir otro día como rana verde, croando inútil y estúpidamente a los grises y monótonos cielos que observo.

Nunca, durante estos años reptiles, apegado a una necesaria corriente de agua y entretenido en una terrible batalla por la supervivencia contemplé o me comentaron de alguna hermosa mujer, de rostro amable, vestida de galas y rodeada de servidumbre que se dignase, siquiera, acercase al rincón de agua encharcada donde transcurría mi monótona existencia.

Si acaso, vi pasar niñas aburridas, escapadas de colegios infames y de clases incomprensibles, a la búsqueda de aventuras falsas o de amores adolescentes, junto con señoras presurosas por sus múltiples quehaceres, embutidas en trajes desgastados por años de trabajo, servidumbre, matrimonio aburrido o, simplemente, miseria.

La rueda de molino
Desesperado estaba ya porque, algún día, se cumpliese la profecía de mi abuela y que, de verdad, el milagro se hiciese realidad, cuando, un día, de pronto, una pizpireta molinera se aproximó a mi cubículo.

Al principio, pensé con pavor que su pretensión era derivar a su zuda la parca corriente que sustentaba mi ámbito de vida o entretenerse arrojándome piedras, como tantos otros hacían; pero no, aliviado observé que me contemplaba complacida y sonreía amablemente al observar mi piel verdosa y mis ancas retorcidas y prensiles.

Ciertamente, no me pareció una dulce princesa de los cuentos de hadas; sino más bien una moza ruda y fuerte, algo cargada de años y hombros, acostumbrada al trabajo diario y al trasiego de sacos de harinas, pero mis ojos cansados aceptaron disminuir sus expectativas en términos de belleza por la realidad de un nuevo cuerpo humano, para poder salir de aquel reptil encierro.

Tras un cierto proceso de acercamiento por parte de la dama, que me pareció pareo nupcial o invitación a un íntimo encuentro, ya no escondía mi frágil cuerpo, cuando ella se acercaba y procuraba, entonces, aparecer más limpio y que mis “croacs” fueran más sonoros y rítmicos.

Por fin, llegó el día en que todos mis sueños se hicieron realidad y la, ya a mi entender, joven y agradable moza se dignó depositar un beso, siquiera seco y tenue, en mis arrugas.

"Estallido de luminosidad"


Como era de esperar, tras el correspondiente estallido de luminosidad, acompañado de una pléyade de colores y ruidos diversos, dejé mi cuerpo de asqueroso animal y me transformé en un hombre, gracias, sin duda, al poder transformador del amor y a la impresionante capacidad de un beso de tu dama por alterar, no sólo tu sustancia, sino también el mundo que me rodeaba.

Sin duda, me esperaban mágicas cosas y algún reino o castillo encantando estaba presto a servirme, pues mi molinera (un poco zafia y pueblerina, esto había que reconocerlo) sólo podía ser alguna Reina o castellana disfrazada bajo humildes alifafes, pero dominadora en ciernes de vastos territorios.

Poco tiempo después, contempladme, en el molino de piedra cabe al río, donde yace vuestro servidor, magro, sucio, casi desnudo, con las carnes estragadas por el trabajo diario y los malos tratos. Contempladme, tras esa pirueta, atrapado con cadenas a la rueda del molino, mientras que mi dama, con furia, me impreca por, a su entender, mi escasa devoción al trabajo de esclavo que me ha asignado y me azota en cuanto disminuyo el ritmo incansable de dar vueltas a la rueda que trajina el cereal.

Y, colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

DOMINGO CARBAJO VASCO

Inspector de Hacienda del Estado

viernes, 16 de enero de 2015

LA FRUTA MADURA

Fallaci en Nueva York
Lo cuenta Oriana Fallaci en su libro "La rabia y el orgullo", que recomiendo vivamente a todos en estos momentos críticos para Europa. El entonces alcalde de Nueva York lo dijo dirigiéndose a los equipos de rescate y reconstrucción de la zona cero donde yacían los restos de miles de víctimas del ataque a las torres gemelas. Era una reacción valerosa en tiempo real al gran desafío terrorista. Y los Estados Unidos resurgió de las cenizas, respondiendo al reto con ese ánimo que sólo la joven nación americana es capaz de imprimir a sus gestas. Porque la verdad—lo escribía obsesiva y tenazmente la periodista italiana en 2002—es que Europa está muerta. Mucho más hoy que entonces, más cautiva de sus propias automutilaciones en primer lugar y de la nueva invasión islámica después.
Algunos, pocos, llevamos mucho tiempo clamando por la natalidad en Europa. Y la primera forma de natalidad debería ser desechar el aborto. Pero nuestras prédicas caen, sistemáticamente, en saco roto. Así, no es extraño que los musulmanes, mucho más conscientes que nosotros de lo que procrear supone para la autodefensa, estén pasando a la ofensiva, porque nos ven débiles, y probablemente lo somos.


Para seguir leyendo el artículo de Ángel Pérez Guerra, pulse aquí

jueves, 15 de enero de 2015

"Dippear", nueva patada al diccionario

Nueva patada al diccionario: "dippear"

"Dippear", del inglés "dip", salsa, nos ha dado por convertirla en verbo, como el inglés, solo que encima doblándole la de. "Dip" sería así literalmente, mojar, sin más aspavientos ni tonterías. Se moja un trozo de pan en la salsa del tomate o un triángulo de maíz en el guacamole, salsa mexicana cuya base es el aguacate. Por favor, señores propietarios de una gran cadena alimenticia, corrijan tamaño despropósito antes de que sea demasiado tarde. (Por ahora no he escuchado a nadie, ni joven ni adulto emplear el palabro anglosajón; estamos a tiempo).

miércoles, 24 de diciembre de 2014

EMPLEO JOVEN


La guardia de Palacio
Vuelvo de Londres de unas mini vacaciones de fin de semana. Como ocurre en Nueva York, casi no hace falta hablar inglés para lo básico de un turista: alojamiento y manutención. No hay restaurante, tiendas de comida rápida, mini supermercado, hotel grande o pequeño, apartamentos para alquilar, donde no exista un chaval joven español que se esté buscando la vida. Todos te cuentan lo mismo, “antes que quedarme quieto lo que sea”. Ingenieros, informáticos, filólogos, con una formación excelente, despachan bocadillos con una sonrisa en los labios o hacen las camas sin rechistar. Son buena mano de obra, muy trabajadores. Cumplen perfectamente el perfil que buscan los empleadores ingleses. Es así de triste. Pero no hay otra forma de salir adelante que aceptar esta realidad. Curros muy por debajo de su cualificación profesional. Aprenden a hablar perfectamente la lengua de Shakespeare y a tener su mente más abierta que el campo.

Plan de empleo juvenil de la Junta de Andalucía. Hemos recibido un dinero de la Comunidad Europea. Las cifras del paro juvenil son escandalosas, caldo de cultivo para un Podemos o para cualquier otro partido de corte totalitario y populista. Los veo por Alcalá. Tienen entre 18 y 29 años. Pintan el mercado de abastos para darle un repaso o una valla de una obra abandonada privada que invade la acera y molesta al peatón (¿?); atosigan de forma informativa a los paseantes de perros para que usen las bolsitas de plástico para las cacas; se meten por los comercios para unas encuestas sobre el consumo en la ciudad de los panaderos; hacen tareas de ayuda social. 
Todos sabemos que se acabará el dinero y de poco habrá servido esta especie de auxilio social de invierno para nuestros jóvenes. Tampoco para Alcalá. Pero hemos quedado bien y cumplido el expediente. Estas Navidades éstos jóvenes afortunados tendrán la posibilidad de poder hacer un regalo ganado con su esfuerzo.

Si yo tuviera la desgracia de tener que elegir ahora mismo no dudaría un instante en cuál grupo estaría. El tiempo dirá por qué hemos llegado a esta lamentable situación. 

[PUBLICADO EN LA VOZ DE ALCALÁ EL 15 DE DICIEMBRE]


ROMUALDO MAESTRE

VIVENCIAS DE UN CINEASTA PRINCIPIANTE

Imagen de la página web de la película

Tengo que confesar que de cuantas proyecciones de "En el último minuto" se han celebrado hasta ahora, estreno aparte, la que acabamos de tener en la Escuela de Estudios Hispanoamericanos, organizada por la Hermandad del Santo Entierro de Sevilla ha sido la mejor. No sólo por la asistencia —unas sesenta personas— sino por la calidad del acto, conducido por el hermano mayor, José María Font, y en el que han estado presentes, codo con codo, la actriz (y farmacéutica) Pilar Domínguez y la luchadora incansable pro vida Belén de la Concha Castañeda. Pero también las intervenciones del público fueron valiosas. Uno de los activos más entrañables de esta película hecha sin presupuesto ni ayudas de instituciones públicas ni privadas ha sido eso precisamente, que todo se ha hecho sin alharacas, sin pedantería pseudointelectual, sin esnobismo. El glamour que ha habido —y lo ha habido— ha sido natural, espontáneo y, permítaseme la expresión, humilde. Por eso en ese acto flotó el encanto de lo sencillo y complejo a un tiempo, de lo que huye de lo pretencioso, de lo auténtico, en una palabra.
Y de lo "lego". Ninguno de los que hemos confluido en esta película somos profesionales, y eso se nota en los defectos técnicos, pero también en las virtudes de fondo y forma. La entrega generosa ha sido el armazón de la obra, y eso, en un mundo tomado por el egoísmo, la hipocresía y el sentido mercantil de la vida, se agradece siempre.
Durante dicha cita y la del día siguiente en la Hermandad de San Esteban desgrané ante nuestra "audiencia" —yo prefiero decir auditorio— unas cuantas vivencias de director novato que quiero dejar aquí fijadas. Engarzan con otras que ya he contado en esta página y en la web de la película (www.enelultimominuto.com). El hilo conductor es, como saben quienes de una u otra forma estén vinculados con nuestra aventura, la gracia de Dios, la Divina Providencia, que no nos ha abandonado en ningún momento, hasta el punto de que buena parte de "En el último minuto" debería llevar su firma en los títulos de crédito, si no fuera meternos en camisas de once varas.

[para seguir leyendo pinchar aquí ]

lunes, 1 de diciembre de 2014

Poemas breves

"Hojas ya muertas"

1. INVIERNO.

Mariposa
de invierno,
trémula
y fría.
Alas
quebradas.
Hojas
ya muertas.



2. LA COMETA.

El niño juega
con su cometa,
¡quién pudiera,
volando,
ser solo cuerda¡



"Pájaro inerte sobre el alambre"



3. APUNTE.

Un zapato
aterido
queda
en la calle.
Un pájaro
inerte
sobre el alambre.



4. EL ESCRITO.

Papel
en blanco.
Las manos
Con manchas
de viejo
tatuadas.
No escribo
Nada.

5. NIEVE.

Nieva
En la noche.
En el alto
árbol
no hay nada.
Silencio
que gime
el viento.
Por la ventana
miro
y pregunto:
¿Y tú,
por dónde
andas?.



6. JARDÍN.

Jardín
de otoño:
sombras
y luces
robadas.
Un hombre,
solo,
pasea.
En el estanque
oscuro,
peces
y algas
tiznadas.



DOMINGO CARBAJO VASCO

Madrid, 29 de noviembre de 2014.


¿Y tú, por dónde andas?